Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/133338

Meses, años, fracaso

En el proyecto del segundo puente hay como 20 almanaques gastados a pura frustración, los dos últimos le corresponden a Cambiemos, es decir a Mauricio Macri.

De agosto a diciembre hay apenas cuatro meses, como mucho cinco, según cuáles sean las fechas de referencia. Mientras correspondan al mismo año, a priori no aparece como una distancia letal, siempre y cuando se cumpla el objetivo propuesto: en lugar de agosto, se concreta en diciembre. Recalcular no es grave. Las postergaciones son parte de los imponderables que supone encarar un proyecto, especialmente si hay factores económicos en juego, sin embargo cuando los corrimientos de plazos se repiten sistemáticamente la expectativa deviene en decepción y la promesa en frustración. La acumulación de frustraciones convierte al prometido en escéptico y al prometedor en farsante. Algo de eso está comenzando a ocurrir -o habrá de suceder más temprano que tarde- con el esquivo anhelo del segundo puente sobre el río Paraná.

Ya hay otra postergación en curso, los funcionarios están gambeteando el costo de tener que amplificar la mala noticia, pero entre dientes admiten que la licitación que -juraban y perjuraban- se haría en la primera quincena de agosto se pasa para diciembre, por ahora sin fecha firme. Aunque resulte un razonamiento de Perogrullo, la suma de meses se convierten en años y el amontonamiento de años se vuelve fracaso. Ya hay como 20 almanaques gastados a pura frustración, los dos últimos le corresponden a Cambiemos, es decir a Mauricio Macri. Sus socios radicales, que gobiernan la provincia desde hace casi dos décadas, tienen responsabilidad directa en los otros que se consumieron antes sin siquiera una tibia esperanza. Ninguna gestión, solamente inacción. El macrismo que consiguió votos en esta región, entre otras cosas, con la promesa del segundo puente está a punto de inscribir otro incumplimiento: no se hará la licitación en la fecha estipulada. Y es lógico que así sea, el dinero destinado a las obras irán a tapar el bache que genera el déficit fiscal y la especulación financiera. Ya lo adelantó NORTE de Corrientes hace más de una semana en oportunidad del anuncio del Gobierno Nacional de recortar en aproximadamente 30.000 millones de pesos en el área de obras públicas. Qué habrán de recortar sino los proyectos que están en ejecución; los otros que todavía ni siquiera fueron licitados, como el segundo puente, tendrán que esperar mejores vientos. Es simple. En vano los funcionarios de Cambiemos, entre ellos el titular del Plan Belgrano, el correntino Carlos Vignolo, pusieron empeño en tratar de aclarar que las obras no se caen; es muy posible que así sea, los trabajos en marcha no se detendrán, pero aquellos que aún no comenzaron no correrán con la misma suerte. En ese listado está el segundo puente interprovincial. El hecho es que en las últimas horas se conoció que la licitación, prevista para agosto, se corre a diciembre. Dicen que se debe a cuestiones técnicas, resulta difícil de creer. El encargado de transparentar la situación fue el ministro de Infraestructura del Chaco, Fabián Echezarreta, quien detalló que esa decisión fue comunicada en la última reunión del Consejo Interprovincial de Ministros de Obras Públicas (Cimop), de la cual participó el correntino Bernardo Rodríguez (UCR). Bernardo no abrió la boca, suele caracterizarse por su mutismo. Ayer las radios buscaron a alguien que desacredite la información, encontraron a Víctor Zimmerman, coordinador regional del Plan Belgrano, quien señaló: “La decisión política está tomada, el puente se va a hacer (...) quizás hubo una diferencia en fechas, pero es una obra que venimos esperando chaqueños y correntinos, si se licita un mes antes o después, no es sustancial”. Razón no le falta, el problema es que los meses se vuelven años y se impone el fracaso.s