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El Gobernador y Don Gabinete

El problema para los correntinos es que fallida la apuesta del derrame nacional, la gestión propia debería ser el motor de empuje. pero nada se mueve.

La agenda oficial del gobernador Gustavo Adolfo Valdés anuncia para la semana venidera un encuentro con los intendentes de municipios gobernados por el peronismo (el lunes) y también una visita (el miércoles) a la ciudad de Santo Tomé, donde encabezaría una sesión con su Gabinete. Además prepara un viaje a la provincia de Salta, donde estará Mauricio Macri encabezando las deliberaciones de la Mesa de Cambiemos, una decisión presidencial que constituye un implícito guiño al gobernador local Juan Manuel Urtubey, el peronista que mejor se lleva con el macrismo. Todavía no está confirmado que el correntino tenga un lugar en la mesa grande de deliberaciones de Cambiemos (aunque debería, por su condición de mandatario), de todos modos no es lo importante para la provincia. Ya habrá tiempo para la política, ahora lo urgente es la gestión y en ese rubro la alineación con la Nación ni tampoco la acción desde Corrientes ha producido el provecho que se esperaba.

Es verdad que la situación del país conspira contra todo lo proyectado (mejor dicho, todo lo prometido), pero hay tan poco a la vista que asusta hasta a los más optimistas. Si después de dos años y medio de gestión de Cambiemos no se ha concretado nada significativo -por ejemplo, en materia de obras públicas-, todo hace suponer que de aquí en adelante, con el ajuste que está en marcha, será más difícil disfrutar de una realización. Proyectos menores seguro se habrán de terminar, los emprendimientos de envergadura, imposible. Autovía, puerto, puente... todo para dentro de unos años. Promesas. Así como la esperanzadora vinculación de la Provincia con la Nación no redundó en mejoras ostensibles para los correntinos, más bien todo lo contrario, del mismo modo la alineación de los municipios con el Gobierno central y su par provincial no significó vientos de prosperidad. Están en la misma meseta y para colmo lidiando con un escenario económico y financiero muy complicado. El problema para los correntinos de todos los rincones y colores partidarios es que fallida la apuesta del derrame nacional, la gestión propia debería ser el motor de empuje. Pero nada se mueve, ¿quizás porque no hay combustión? El hecho es que la provincia sigue en el mismo escalón. Valdés está a punto de completar un semestre (y su correligionario capitalino, Eduardo Alberto Tassano, igual) sin ninguna anotación de relevancia. Por ahora puros gestos, nada efectivo. Dentro de esos gestos se inscribe el encuentro que tendrá el próximo lunes con los jefes comunales de afiliación justicialista. Será la tercera reunión -durante el mes de mayo- de este tipo, en las dos primeras recibió a intendentes de otros partidos, incluidos los radicales. “Vamos a hablar con todos, del primero al último, pero por etapas”, dijo el mandatario a la salida del segundo cónclave. Cumplió, o está en vías de hacerlo y eso es positivo, el Gobierno muestra su predisposición al diálogo, sin embargo el diálogo sin respuestas en la acción es mero protocolo. Por ese sendero parece transitar la iniciativa. La idea -dicen- es “contar con información de primera mano” de lo que sucede en cada municipio. “Queremos ver el panorama, las perspectivas que existen y las inquietudes que tengan en cada localidad; luego volcaremos toda esa información en la reunión de Gabinete que solemos tener como una mecánica nueva de trabajo”, explicó Valdés. Singular manera de trabajar, ¿no debería ser al revés? Usualmente son los ministros los que elaboran el diagnóstico y proponen la solución al jefe del Ejecutivo, que tiene que tomar decisiones. Aquí es el Gobernador el que ausculta la situación y se lo expone a su Gabinete. ¿La palabra final la tendrá Valdés o Don Gabinete? s