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Los peligros del Fondo

Según Ecolatina, las pautas generales de condicionalidad “fueron revisadas y reformuladas de manera extensiva por parte del FMI en 2002, apuntando a una mayor flexibilidad”.

La decisión del Gobierno de acudir a financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) traerá condicionamientos en materia de política económica que “se posarán en mayor grado sobre el equilibrio de las cuentas externas”, de acuerdo con un análisis de la consultora Ecolatina.

“Los condicionamientos en materia de política económica no serán inocuos sobre la trayectoria de las variables macroeconómicas, por lo cual vale la pena repasar las características del crédito”, indicó Ecolatina en un informe. La consultora señaló que “el FMI exige no sólo un set de medidas económicas a partir del desembolso, sino también “acciones previas”, a las que define como medidas que el país receptor se compromete a adoptar antes de que el Consejo Ejecutivo apruebe el financiamiento o complete una revisión posterior”. Según Ecolatina, las pautas generales de condicionalidad “fueron revisadas y reformuladas de manera extensiva por parte del FMI en 2002, apuntando a una mayor flexibilidad”. “No obstante, su principal objetivo se mantiene inalterable: asegurar que el país en cuestión tenga capacidad de repago del crédito de modo que dichos recursos estén disponibles para otros países miembros”, agregó. “Entendido este meta-objetivo, el FMI ubica en un lugar central la necesidad de ‘restaurar o mantener la viabilidad de la balanza de pagos y la estabilidad macroeconómica’, según se desprende de la descripción de los stand by”, indicó la consultora. Esto supone “programas que establezcan criterios mesurables y observables en términos de niveles específicos de reservas Internacionales, así como límites específicos sobre los niveles de déficits y/o endeudamiento”, precisó. “Dado que el Gobierno nacional ya cuenta con un programa de reducción progresiva en el frente fiscal (el cual incluso intensificó para 2018) y considerando también que el gradualismo permanece en el centro de la lógica política adoptada, y la continuidad del proceso político está fuertemente atada a ella, estimamos que los condicionantes se posarán en mayor grado sobre el equilibrio de las cuentas externas”, concluyó. La decisión del Gobierno de acudir al FMI trajo aparejada una serie de rechazos de sectores productivos, como la Federación Agraria Argentina. “Vivimos horas de incertidumbre ante la suba del dólar, la corrida financiera, la discusión por las tarifas, la remarcación de precios y los anuncios de un nuevo préstamo del FMI. Se trata de variables de la macroeconomía que están en discusión, de las cuales no estamos ajenos los pequeños productores”, afirmaron los dirigentes de la FAA. Como millones de argentinos, “advertimos que nuestro futuro depende de cómo se resuelva esta coyuntura”. “Por un lado, antes de esta situación cambiaria, la Federación Agraria ya venía advirtiendo que los pequeños productores y las economías regionales estábamos al borde de una crisis económica, productiva y social, por la acumulación de problemas que llevan años, a los que se sumaban los aumentos tarifarios y la falta de financiamiento que ya a comienzos de 2018 se hacían sentir”, dijeron en un comunicado. La decisión fue sorpresiva, sin dudas, y las consecuencias por ahora impredecibles, atento a que cada vez que se recurrió al Fondo fue nefasto. El gobierno, dicen, espera una situación diferente pero sabe que está jugando con fuego. En lo económico y en lo político, en el momento en que puso primera en la campaña por la reelección.s