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Otra cara, la misma política

Al gobierno de Mauricio Macri no le queda otra opción que mantener en funcionamiento la máquina de la especulación que su misma administración puso en marcha apenas accedió al poder.

El Banco Central de la República Argentina (Bcra) cambió de mando, pero la política monetaria sigue incólume, de hecho la estrategia de seducir a los inversores financieros se ha profundizado en el premio -exorbitante- a la especulación. Federico Sturzenegger ya no está, ahora gobierna la entidad Luis Caputo y la tasa de interés para las Lebac trepó al 47%. Otro récord, como los registros del dólar en las últimas semanas. La medida se adoptó ayer en el marco de la renovación de la mitad del stock de las Letras del Banco Central que representan un monto multimillonario en dólares. Con el afán de mantener quietos a estos inversores y evitar que, en una posible diáspora, se vuelquen a la divisa norteamericana, la nueva conducción del Central aumentó en siete puntos porcentuales la tasa de interés en el corto plazo, pasó del 40% (con Sturzenegger) al 47% (con Caputo).

Mediante este mecanismo se concretó la renovación de aproximadamente el 61% del total de los vencimientos del día, estimados en un monto de 514.779 millones de pesos. El Gobierno saludó el hecho como un logro y las usinas comunicacionales de la Casa Rosada buscaron presentarlo de manera positiva. Sin embargo, la realidad es que no hay nada alentador en este nuevo episodio de monumental especulación a costa del Estado, es decir a costa del sacrificio de todos los argentinos. Es el modelo Cambiemos. No es menos cierto que al gobierno de Mauricio Macri no le queda otra opción que mantener en funcionamiento la máquina de la especulación que su misma administración puso en marcha apenas accedió al poder, pero resulta urticante comparar el volumen de dinero que se destina al negocio financiero de las Lebac y el que se vuelca a fomentar y sostener los proyectos productivos e industriales. Fue el Presidente el que se metió en esta trampa. Para los que viven de la renta financiera, las Lebac constituyen un negocio estupendo, en pocos países del mundo retribuyen con 47% de interés a una inversión sin producción. Con este panorama habrá de pasar mucho tiempo para que desactiven sus paquetes y migren a otra operación con mejor rendimiento, salvo que la cotización del dólar se vuelva a disparar. Por eso la jugada de Caputo es tratar de asegurar que las tibias señales de calma cambiaria aparecidas en las últimas 48 horas se conviertan en los próximos días en una normalización del mercado cambiario. En esa línea, el Banco Central dispuso aumentar el rendimiento que paga por sus Letras (Lebac), en especial las que emite a mediano y largo plazo para asegurar que esos pesos queden fuera de circulación por más tiempo y no se agreguen a la demanda de dólares. Así fue cómo se convalidó que las tasas al 47% a un mes; en tanto las que se pautan a tres y cuatro meses pasaron del 38,50 y 38% al 43% anual. La idea, además es que los inversores que siguen apostando por la renta en pesos se animen a estirar los plazos. Esta estrategia difícilmente corone con el crecimiento de la inversión productiva, ¿quién va a poner dinero en un proyecto industrial, comercial o de servicios cuando puede obtener una renta del 47% sin riesgo? La comparación es contundente y desbarata cualquier discurso en contrario. Por ejemplo, el lunes estuvo en Corrientes la diputada nacional Elisa Carrió, a quien le armaron casi de apuro un encuentro con empresarios locales para promocionar su iniciativa de fortalecer y multiplicar las Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas). “Tenemos 30.000 y queremos llegar a las 300.000”, se entusiasmó la legisladora. Con la especulación financiera ganando a raudales, sin hacer nada, es poco probable que el sueño Pymes florezca.s