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Peor que la eliminación en Rusia

La gran mayoría se entretiene con el espectáculo futbolístico, y la horrenda actuación del equipo de Messi y Sampaoli, mientras el país se encamina a la recesión.

Argentina está a un paso de desbarrancarse. Y no se trata de fútbol, disciplina en la que también está todo mal, sino en materia económica. Es verdad que mucha gente sufre por el deficiente desempeño del seleccionado nacional, pero más habrá de sufrir con el proceso que está en ciernes y reporta directamente a la deficiente gestión del “mejor equipo de los últimos 50 años”, tal como definió Mauricio Macri a su Gabinete. Ahora hasta los analistas que mejor trataban al gobierno de Cambiemos endurecieron el mensaje y le dieron crudeza al mensaje: lo que viene será difícil de soportar. Y no tiene nada que ver con la posible eliminación en Rusia 2018.

Mientras la gran mayoría se entretiene con el espectáculo futbolístico, y la horrenda actuación del equipo de Messi y Sampaoli, en el país pasan cosas, por ejemplo durante la debacle de Argentina frente a Croacia, el Indec dio a conocer cuatro indicadores estadísticos que son negativos. Entre ellos el de desocupación y empleo informal. El hecho es que la Argentina va camino a caer en recesión en el segundo semestre del año tras la feroz devaluación superior al 60% en menos de dos meses, y la desaceleración que se viene en materia de obra pública, construcción y consumo, como parte del acuerdo con el FMI para equilibrar las cuentas públicas. Uno de los mayores desafíos que plantea este escenario es el tendal de pobres que la suba de precios provocará, por el incremento de la canasta de alimentos y bebidas, y la suba del transporte y otros servicios. No es el único: la disparada del dólar arruinó los sueños de miles de familias que repitieron la historia de sus padres y abuelos. Otra vez, como en 1989, 1991 y 2002, un fenomenal ajuste cambiario echa por tierra los sueños de la casa propia. Según la Cámara Inmobiliaria, un 80% de los tomadores de créditos hipotecarios ajustado por UVA se quedaron sin poder acceder a la vivienda tras la debacle del peso. Es que habían obtenido préstamos por un volumen de pesos que luego no les alcanzó para afrontar el precio de la propiedad en dólares. Otra desilusión para los argentinos, que década tras década repiten sus historias de desconsuelo, y ahora afrontan una recesión segura. El analista José Calero (de NA) reseñó que la mayoría de los especialistas considera que la economía tocará un piso hacia fines de este año, por lo que el Producto Bruto cerrará el 2019 con comportamiento neutro, sin crecimiento, y tendiente a caída. Pero el ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, buscó transmitir optimismo y consideró que la economía argentina recuperará en “uno o dos meses” su ritmo de crecimiento. A esta altura de los acontecimientos, parece un pronóstico demasiado voluntarista, sobre todo porque el nuevo ministro de Producción, Dante Sica, dijo lo contrario. Sica, quien deberá lidiar con la economía real, admitió que la turbulencia cambiaria complicó la cadena de pagos, sobre todo entre las pymes. La marcha de la economía parece más en línea con las prevenciones que con el optimismo. El Gobierno parece haber logrado una calma cambiaria, que podría ser temporal si el préstamo del FMI y el ascenso a mercado emergente no se traduce en una aceleración de llegada de inversiones a la economía real. Para lograr el auxilio financiero del FMI, el gobierno de Mauricio Macri se comprometió a hacer algo que le será difícil de cumplir: lograr el equilibrio fiscal para el 2020. ¿Cómo lo hará? La lógica indica que la recesión provocará además del enfriamiento de la producción (y la generación de recursos), la desaceleración en la recaudación impositiva, lo cual pesa sobre el escenario fiscal. Evidentemente hay un riesgo más grave que quedar eliminado en Rusia.s