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Confianza, un bien escaso

Los indicadores de “desaprobación” de gestión se dispararon en las últimas semanas tanto en el ámbito nacional como en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires.

No hace falta ser prestidigitador ni tener condiciones sensoriales especiales para leer el presente y avizorar el futuro, hasta los más cortos de vista, los menos advertidos en cuestiones políticas pueden concluir sin esfuerzo que el gobierno de Cambiemos está perdiendo la batalla para tratar de generar confianza en el electorado con miras a las elecciones generales de 2019. Es el objetivo y la meta que se impuso el presidente Mauricio Macri para lograr la reelección o en todo caso, la continuidad del modelo a través de algunos de sus alfiles. Sin embargo, la marcha se ve dificultada por la situación económica. El macrismo hizo agua en esta materia y la tarea dedicada a ratificar el acompañamiento de la ciudadanía está en pleno naufragio.

Todavía falta mucho para las urnas, hay otras urgencias, pero en la Casa Rosada no dejan de medir el rendimiento con perspectiva a largo plazo. Por lo pronto tienen un resultado desalentador, sucede que la incapacidad del Gobierno para mostrarse en su conjunto como un proyecto político confiable no hace más que alimentar las expectativas de la oposición. Esta semana llegó a los despachos de Balcarce 50 un trabajo de consultoría con efecto depresivo. Por primera vez desde que asumió Mauricio Macri en diciembre de 2015, una encuesta refleja que de cada 10 personas en el área Metropolitana de Buenos Aires, tres respaldan al Gobierno, mientras que algo más de tres (el 34% de los consultados) consideran necesario apostar por una alternativa en 2019 e incluso tres entienden que el tiempo de Cambiemos en el poder está agotado y no descartan volver al kirchnerismo. Esta división de la sociedad, en partes iguales, contrasta con el escenario de octubre del año pasado cuando Cambiemos consiguió un respaldo rotundo del electorado. Sin embargo, ahora la taba se dio vuelta. El periodista Emiliano Rodríguez (de NA) consignó en un análisis que conforme una reciente medición del “humor social” a cargo del Grupo de Opinión Pública, “la imagen de los cuatro mosqueteros de la alianza Cambiemos, Macri; la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y la diputada Elisa “Lilita” Carrió, se mantienen en franco deterioro desde aquel éxito del oficialismo en los comicios legislativos del año pasado”. Los indicadores de “desaprobación” de gestión se dispararon en las últimas semanas tanto en el ámbito nacional -con Macri como Presidente- como en la Provincia y en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuánto influye la economía en el hundimiento de la imagen del Gobierno y en particular de Macri? Seguramente, mucho. Pero además del fracaso en la política económica hay otros aspectos que hacen a la gestión y que no fueron satisfactorios. La seguridad, que está atada a la situación social; otro tanto sucede con el déficit en educación y salud. Para colmo el Gobierno se animó con un tema espinoso, el aborto, que no le habrá de deparar ningún beneficio. El ítem referido a la Justicia depara otra nota negativa para Cambiemos. Sucede que lejos de las expectativas que generó en buena parte de la sociedad, que aguardaba una mejoría, el resultado no es ni siquiera promisorio. No ha podido adecentar la administración de Justicia, a nivel federal y mucho menos en los fueros provinciales. El caso de Corrientes es paradigmático. Justamente el Estado argentino ha sido sancionado y está camino a recibir una gravísima condena por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos debido a las violaciones de las garantías constitucionales que sufrió el ex gobernador Raúl “Tato” Romero Feris. Cambiemos, que también gobierna en Corrientes, es responsable de los abusos que se cometieron en el pasado y la falta de reparación en el presente. Así es difícil que genere confianza. s