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Berta Rojas

“La guitarra es como un árbol que sigue cantando después de haber muerto”

La maestra de guitarra clásica visitó Corrientes para cerrar el mes de este instrumento organizado por el Instituto de Biassi.

La maestra de guitarra clásica Berta Rojas fue la encargada de cerrar el Mes de la Guitarra organizado por el Instituto de Música “Carmelo de Biassi”, que se inició a principios de junio en Uruguayana y Paso de los Libres y finalizó el sábado pasado con su presencia en la capital correntina. Es una mujer sencilla, amable, que cuando toma la guitarra pareciera que su cuerpo se disipara para transformarse en música. Quizás por eso logró llegar desde su Paraguay natal a los grandes escenarios de Europa y Estados Unidos. Pese a eso, nunca dejó de regresar a su tierra natal porque siente que allí está su inspiración. La maestra dialogó con NORTE de Corrientes. —¿Qué significa la guitarra para usted? —Lo que dice don Atahualpa Yupanqui, es un árbol que sigue cantando después de muerto y sigue cantando a través de este instrumento. El tener un pedazo de madera que se hace música en nuestras manos es una sensación muy hermosa y hay una conexión muy especial que nace desde mi alma femenina porque hay una gran conectividad con la guitarra. Es mi canto interior el que se puede escuchar a través de este instrumento. Eso me gusta mucho. Adoro eso. La guitarra es un instrumento que canta y que tiene una capacidad de canto muy hermosa. Te permite llegar al alma del otro y no tenés que hacer mucho; con una sola nota ya digo mucho. —¿Cómo llegó a Europa? —En Europa estuve por primera vez en el ‘92 cuando hice un debut en una sala muy hermosa de Londres. Eso marcó un poco mi historia porque después de eso surgieron muchas propuestas, incluso en Washington. Nunca voy a olvidar la maravillosa crítica que hizo sobre mi concierto el Washington Post. Habló de una joven paraguaya intentando abrirse camino en el difícil mundo de la guitarra clásica. —¿Fue fácil? —Viniendo de donde vengo no fue fácil porque no te precede ninguna gloria pasada que te haga una llamada; que te abra camino, sino que tenés que hacerlo solita sobre la base de la excelencia. Después de aquella primera invitación a Europa, hoy puedo decir que visité más de 50 países y a muchos de ellos regresé en varias oportunidades. Es muy hermoso ver el mundo con tus propios ojos a través de este instrumento que es el más noble de todos. —¿Hoy es usted una maestra a quien llamar? —Eso me hace muy feliz. En este momento tengo una alumna argentina, Marina Libiero, en Berkeley Boston donde doy clases. Es un honor inmenso para mí porque es la escuela de música más grande del mundo. Hay 1.200 alumnos de guitarra y 67 profesores. Allí se tocan todos los estilos y allí está mi alumna que además de compositora es una guitarrista natural. —¿Qué debe tener un guitarrista para triunfar? —Honestidad. Debe permanecer honesto a sí mismo y a la música que uno siente y que la parafernalia del mundo exterior no afecte lo que vos querés hacer. Hay que decir a través de la música, creo que eso es esencial porque todo lo demás, desde la técnica hasta el marketing, se aprende y se trabaja. —Después de tanta experiencia, ¿con qué se queda? —Me quedo con la belleza, el sentirme orgullosa de mi esencia como paraguaya, como latinoamericana y haber logrado que mi voz con su particular acento se pudiera escuchar en el mundo entero. Mi identidad y en mi esencia es mi fortaleza y eso lo aprendí estando afuera. A la distancia todo ello tomó valía. El idioma nativo de mi tierra como el guaraní cobró mucha más fuerza, cobra mucha más fuerza esa música con la que nací y crecí y que hoy, de repente, haya un compositor como Agustín Barrios que la plasma en una composición que la tocan los guitarristas clásicos en todos los lugares del mundo, es muy hermoso. Es importante que el paraguayo que está acostumbrado a aceptar los designios de la clase política de su tierra, haga escuchar su voz. Muchas veces dicen que los argentinos protestan mucho, yo quisiera que mi país protestara más.s