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Hay sólo 600 ejemplares en el país

Tordo amarillo: el pájaro que necesita guardianes para no extinguirse

Las colonias remanentes se encuentran en el interior de Corrientes y en Entre Ríos. El Conicet trabaja en una campaña de rescate y preservación.

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Desde el año 2000, el tordo amarillo está considerado como una especie en estado vulnerable, según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). En 2004, un decreto provincial lo declaró Monumento Natural de Entre Ríos, basándose en los argumentos expuestos por diversos trabajos científicos: quedan pocas poblaciones, son pequeñas, están fragmentadas y decrecen rápidamente, debido a diversas amenazadas directas e indirectas. En la actualidad se estima que en Argentina sólo quedan 600 tordos amarillos, sobre todo en la zona de pastizales en el interior de Corrientes y Entre Ríos. Esta pequeña y vistosa ave habita en pastizales cercanos al agua. La especie también se encuentra en otros países de Sudamérica, pero todas sus poblaciones están diezmadas y cada vez es menos frecuente verlas en paisajes en los que abundaban décadas atrás. Para evitar que desaparezcan las colonias remanentes, se está ejecutando una campaña de rescate, coordinada por investigadores del Conicet, de la que también participan ambientalistas, aficionados y técnicos de organismos estatales. Desde hace tres años se convirtieron en los guardianes del tordo amarillo y cada temporada acampan durante más de dos meses en sus sitios de reproducción para proteger sus nidos y conocer más acerca de sus hábitos. La alianza para custodiar a los tordos amarillos en Argentina comenzó a gestarse en 2014 y uno de sus impulsores fue el investigador adjunto del Conicet en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral de la Universidad Nacional del Nordeste, Adrián Di Giacomo. “El proyecto busca no sólo cuidar y preservar las poblaciones que quedan, sino que también apunta a obtener más datos acerca de cómo viven y cómo se reproducen estos pájaros, que décadas atrás eran muy abundantes en toda la región mesopotámica, pero que ahora se ven con muy poca frecuencia”, detalla. Después de tres años de campañas, en las que los grupos se adentraron en terrenos donde identificaron colonias y acamparon durante meses para acompañar de cerca el período reproductivo de las aves, el proyecto comenzó a obtener buenos resultados. Sin embargo, advierten que será necesario mantener estos manejos intensivos al menos durante una década, a fin de lograr un aumento significativo en las poblaciones y una recopilación adecuada de datos que permitan conocer la dinámica de la especie.s