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Cuál es la nueva meta

Tras la devaluación, el gobierno apuesta al FMI para poner paños fríos a una economía en rojo por todos los flancos.

Cómo lo hizo, todavía no está claro, pero el Gobierno Nacional consiguió frenar la escalada del dólar y ganó tiempo, lo que supone una bocanada de oxígeno luego de estar ahogado en su propia atmósfera. El alivio, por el momento, es parcial. Ayer durante su visita a Mendoza, distrito gobernado por Alfredo Cornejo, titular del Comité Nacional de la UCR, el presidente Mauricio Macri remarcó que “tres días de tranquilidad consecutiva en el mercado cambiario no significan que la situación haya quedado superada”. Razón no le falta, sucede que las consecuencias de la marcada devaluación impactarán de manera directa en la última etapa del año, en la cual se espera un crecimiento de la pobreza, mayor inflación y una profundización de la recesión.

Frente a este cuadro, sin dudas dramático, la administración de Cambiemos pone todas sus fichas a un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que da señales de respaldo, pero no apura el paso de las negociaciones. El organismo dispensa elogios, en ocasiones, según la cara del cliente ofrece respaldo y ayuda, pero nunca regala nada. Y Argentina le está pidiendo más y por anticipado. Del nuevo entendimiento no saldrán sino más compromisos para el país. Por eso Macri necesita calmar los mercados, contener el cuadro social y limar las asperezas con los socios. Ayer ensayó, en Mendoza, un gesto político para sosegar -y al mismo tiempo medir- el malhumor del radicalismo que quedó afuera de la mesa de decisiones. El costo que tendrá para el Presidente todavía no se puede dimensionar y tal vez, en esta coyuntura, el hombre no esté muy interesado en conocer. Hay otras urgencias. En este escenario, la administración de Mauricio Macri buscará contener la tensión social mediante la renovación del programa Precios Cuidados y mejoras en la Asignación Universal por Hijo. Además de apelar a herramientas utilizadas por el kirchnerismo para reactivar el consumo y el mercado interno, Cambiemos también tiene en la mira la búsqueda del acuerdo con los gobernadores para el proyecto del Presupuesto 2019. Si bien el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, encargado de llevar a cabo las negociaciones con los mandatarios provinciales, se mostró confiado, los legisladores no dan por cerrado el acuerdo. Ante una economía con todas las variables financieras en rojo, el Gobierno está obligado a replantear el rumbo, aunque sea parcialmente. Es que con estos resultados el examen en las urnas -dentro de un año- tiene final cantado. Por ejemplo, el propio Presidente admitió hace algunas semanas que lamentablemente iba a aumentar la pobreza por efecto de la devaluación y el rebote inflacionario. Según estimaciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, el índice de pobreza se ubicaría en torno al 33% por el impulso de la depreciación del peso. Es que tan sólo en agosto el dólar acumuló una suba de casi 10 pesos ($9,97), es decir 35,5%. Como consecuencia de la devaluación, las consultoras proyectaron una inflación de entre 3,6 y 4% para agosto y ya se anticiparon a la cifra de septiembre, que, según alertaron, podría rondar en un 6%. El Indec difundirá el jueves el Índice de Precios al Consumidor y así se oficializará que la meta del 32%, ubicada muy lejos del 12% -planteado meses atrás por el ex presidente del Banco Central Federico Sturzenegger-, será el primer punto sin cumplir del acuerdo firmado en junio con el organismo multilateral, que ahora pedirá un ajuste mayor para desembolsar el dinero esperado por Macri en su intento de llevar confianza a los mercados. s