Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/138424

Foto para Macri, ajuste para todos

¿Las provincias están obligadas a compartir el ajuste que deriva de una deficiente administración de gobierno que es ajena a sus potestades?

El presidente Mauricio Macri consiguió lo que buscaba: una foto con los gobernadores provinciales de la alianza Cambiemos y también de gran parte de la oposición, especialmente de los peronistas que ahora intentan diferenciarse del kirchnerismo. La imagen, que la Casa Rosada amplificó a través de todas las plataformas comunicacionales que mantiene bien alimentadas con la pauta oficial, es parte de la estrategia oficial para presentar el mensaje -presuntamente unívoco- del consenso sobre el ajuste brutal que está tratando de imponer el Gobierno mediante el diseño del Presupuesto Nacional 2019. En realidad, el ajuste es imprescindible y lo impone la tremenda crisis que la errática gestión económica de Macri supo generar y profundizar. Ahora bien, ¿las provincias están obligadas a compartir el ajuste que deriva de una deficiente administración de gobierno que es ajena a sus potestades?

El interrogante, que no es nuevo, quedó planteado en voz alta ayer antes de que el Presidente tuviera su foto con 19 de los 24 gobernadores, entre ellos el radical correntino Gustavo Adolfo Valdés. Fue el peronista pampeano, Carlos Verna, a la postre uno de los ausentes en la reunión en la Casa Rosada donde los esperaba el fotógrafo, el que metió el dedo en la llaga al señalar: “En mi provincia no tengo déficit fiscal, ¿cómo voy a ajustar si tengo superávit?”. Suena razonable lo que plantea el mandatario de La Pampa, que es uno de los más duros con la política económica de Cambiemos. Por ejemplo, justificó su rechazo al boceto de Presupuesto que presentó el Gobierno Nacional, que pretende transferir a las provincias la obligación de los subsidios que se pagan a las empresas del transporte de pasajeros y a la electricidad. “No vamos a votar un presupuesto en estos términos, que el ajuste lo haga la Nación y si alguien dice que es una irresponsabilidad no votar este presupuesto, yo sostengo que la irresponsabilidad fue ir al Fondo Monetario sin consultarnos”. El argumento de Verna es atendible y merece un debate profundo y sereno. ¿Por qué las provincias tienen asumir el peso de la carga que deviene de un fracaso del que no son enteramente responsables? Primera respuesta: porque son parte indisoluble de la Nación y el modelo de gobierno que rige en el país se funda en tres principios, uno de ellos es el federalismo, que es -o debería ser- un camino de ida y vuelta entre la Nación y provincias. En varias ocasiones, algunas recientes, le tocó al Gobierno central socorrer a los gobiernos jurisdiccionales, esta vez la coyuntura impone un recorrido inverso. Hasta aquí la teoría se sostiene sin fisuras, el problema es la discrecionalidad. La construcción de cualquier acto solidario se desmorona frente al malsano ejercicio de la discrecionalidad que ha hecho la clase política argentina. Tanto cuando se derrama -desde el Estado central a las provincias- como cuando se tributa desde el interior al Estado federal. El esfuerzo y ciertamente las retribuciones están desequilibrados, esto en un escenario de déficit permanente (que el macrismo no se preocupó en subsanar en casi tres años de gestión) da como resultado manifiestas inequidades. Concretamente, resulta difícil ser solidario en un país surcado por las asimetrías económicas y sociales. Mucho menos con un Gobierno que está en las antípodas del sacrificio. Hasta aquí el macrismo ha dado muestras, además de ineptitud en el diagnóstico y el tratamiento de las cuestiones económicas, liviandad en el compromiso con los que producen y trabajan, mientras al mismo tiempo exhibe una repudiable sintonía con el capitalismo especulativo. Frente a este cuadro, el trancazo de Verna tiene fundamentos. El hombre defiende su superávit. Y a propósito, ¿qué hará Corrientes que -según dicen- también tiene cuentas equilibradas? ¿Se trabará el ajuste?s