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A la pobreza, receta kirchnerista

La preocupación de la administración de ECO (socio de Cambiemos) es tener acolchonadas las banquinas cuando se conozca el indicador de pobreza e indigencia. ¿Tendrán alguna pista?

Antes de que termine el mes, como mucho en los primeros días de octubre, el Instituto Na¬cional de Estadísticas y Censos (Indec) dará a conocer los números de la pobreza e indi¬gencia en el país, correspondiente al primer semestre del año. Todo hace suponer que la nueva medición ofi¬cial marcará un fuerte retroceso en la situación social con indicadores iguales o peores a los que había cuan¬do comenzó la gestión de Cambiemos, hace tres años. La grave crisis económica que envuelve a la Argentina depara los peores augurios, tanto que hasta el presiden¬te Mauricio Macri alertó en reiteradas ocasiones que “seguramente” aumentará la pobreza. El hombre abrió el paraguas, es que la realidad co¬tidiana constituye el barómetro más fidedigno del cuadro social; de hecho, el último informe del Indec sobre pobreza, divulgado en marzo pasado correspondiente al segundo semestre de 2017, mar¬caba un deterioro progresivo de la calidad de vida de la población.
En esa estadística, que hasta el presente es el único punto oficial de referencia, había 25,7% de po¬bres en el país y la indigencia afec¬taba a 4,8% de la población. En el ranking nacional Corrientes ocu¬paba el tercer escalón con 36,9% de pobres, y el segun¬do escalón en indigencia con 7,1%. Si, como dicen, lo que viene es peor, muy posiblemente Corrientes vuelva a ser noticia.
Precavidos en el Gobierno provincial, donde anidan los radicales que son socios del macrismo en la alianza Cambiemos, se apuraron a diagramar un plan de con¬tención social que fue presentado ayer en el marco de una conferencia de prensa. Se trata de un paquete de medidas que busca -en algunos casos- ampliar y con-solidar el asistencialismo que se le brinda al sector más vulnerable de la población correntina a través de la pro¬visión de medicamentos, raciones alimentarias, distri¬bución de carne y fruta, subsidio para el pago de la luz y el agua. En los hechos, es una suerte de ración para la supervivencia.
Ahora también incorporaron un capítulo de créditos para las Pymes, subsidiados por el Gobierno. Aun con la generosa contribución oficial (incluido un período de gracia de seis meses) el instrumento está lejos de ser una solución, el préstamo se rige con tasa Badlar + 5 puntos, que a valores de hoy representa intereses de casi 50%. Como salvavidas es caro. No obstante hay que reconocer la buena intención del Gobierno, más efectista que efectiva.
La preocupación de la administración de ECO (socio de Cambiemos) es tener acolchonadas las banquinas cuando se conozca el indicador de pobreza e indigen¬cia. ¿Tendrán alguna pista?
Los anuncios que hicieron como Plan de Contención, básicamen¬te ofrece como novedad la im¬plementación del Plan Mamá, el aumento de la mensualidad de la Tarjeta Sapucay, y la extensión de la Tarjeta Mbareté para un sector específico. Luego nada más. En realidad hay más, pero distinto nada. El Plan Mamá consiste en alimento fortificado por $1.000 mensuales para cinco mil bene¬ficiarias. Por otra parte aumen¬tan las asignaciones de la Tarjeta Sapucay que pasan de $150 y $180 a $300 mensuales. Además se proponen incorporar a la Tarjeta Mbareté (medicamentos) a 10.000 nuevos beneficiarios, actual¬mente tiene 32.000. Y agregan un capítulo de salud mental para 200 beneficiarios.
La puesta en escena, a cargo de los ministros de Salud (Ricardo Cardozo) y de Educación (Susana Benítez), se completó con un repaso del fenomenal entramado de subsidios y asistencialismo. Energía: 80.000 beneficia¬rios; agua: 28.500 beneficiarios; alimento en comedo¬res: 52.132 personas. En las escuelas se reparten 302.315 raciones de refrigerio y almuerzo. Estos números, lejos de constituir un alivio, evidencian el fracaso de la ges¬tión. Cero desarrollo, puro asistencialismo para frenar la pobreza. ¿No era la receta del kirchnerismo?