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Desempleo: reflejo de la crisis

Lo peor todavía está por venir, en los próximos días el Indec dará a conocer la medición de la pobreza e indigencia correspondiente al primer semestre de 2018. Los vaticinios no son alentadores.

Entre abril y junio de este año, es decir durante el segundo trimestre, alrededor de 250.000 personas perdieron el trabajo en el país y pasaron a engrosar los cuatro millones de habitantes que no tienen empleo (1,9 millón) o están subocupados (2,1 millón). Estas cifras, que no son solamente números sino vidas, representa el 9,6% de desocupación, la cifra más alta de los últimos 12 años en la Argentina. La información es oficial, fue divulgada ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que recordó que el último registro más alto se anotó en el primer trimestre de 2007 con 9,8%. En aquel entonces gobernaba Néstor Carlos Kirchner (estaba en el tramo final de su mandato), en la actualidad el gobierno está a cargo de Mauricio Macri. Salta a la vista que la propuesta de Cambiemos se ha quedado en el eslogan.

Como una condena que nunca acaba, los argentinos vuelven al inicio del ciclo. Y lo peor todavía está por venir, en los próximos días el Indec dará a conocer la medición de la pobreza e indigencia correspondiente al primer semestre de 2018. Los vaticinios no son alentadores, hasta el Gobierno se apuró a decir que habrá un fuerte retroceso en los indicadores, es decir los números (oficiales) mostrarán que habrá más personas bajo la línea de pobreza e indigencia. Aun así, el impacto real de la fenomenal crisis económica a la que condujo el macrismo se reflejará en las próximas estadísticas, las que van a venir más adelante. Esto es así porque, en el caso de la desocupación, los datos que se divulgaron ayer corresponden al segundo trimestre, cuando apenas comenzaba el derrape que ocasionó el cierre de fábricas, talleres, comercios o la reducción de personal y horarios. La profundización del deterioro económico, que dio paso a la recesión con inflación, se produjo en los meses de julio y agosto, y todavía continúa. En este tercer trimestre se acentuaron los problemas en el sector industrial, comercial y del área de servicios como consecuencia del indomable proceso inflacionario y la estampida cambiaria, una fórmula infalible para desbaratar presupuestos. La lógica caída del consumo trajo aparejada la merma de la producción y sin demanda de producción no hay trabajadores. Lo que han sufrido las textiles de Bella Vista y Esquina son la mejor representación del modelo Cambiemos; extrañamente en Corrientes casi nadie repara del impacto que esto tiene en las economías locales. Hasta el Gobierno provincial permanece ajeno. Según el informe del Indec, correspondiente al segundo trimestre del año, en Corrientes descendió dos décimas la desocupación respecto del primer trimestre, pasó de 4,7% a 4,5%. Sin embargo creció la subocupación, que saltó de 5,4% a 7,2%; también subió la demanda de empleo entre los que ya tienen trabajo y también aumentó considerablemente la demanda de otro empleo entre los que están subocupados. Esto significa que hay más gente buscando ocupación y no logra satisfacer esa demanda básica. En la Región Noreste, que no es la peor del país, Corrientes ocupa el segundo escalón de desempleo con 4,5%, en primer lugar está el Gran Resistencia con 5,4%. Formosa tiene 3,6% y Posadas 2,5%. A nivel país, los datos oficiales indican que se acumuló un alza del desempleo de 2,4% en lo que va del año, ya que en diciembre pasado se había ubicado en 7,2% y ahora llegó a 9,6%. La subocupación, en el mismo período, se ubicó en 11,2%. En paralelo, ayer el Indec difundió que una familia tipo necesitó en agosto un ingreso de $20.868,93 para evitar caer en la pobreza y cubrir el costo de la Canasta Básica Total (CBT), que registró una suba de 36,9% en la medición interanual. Es el preludio de otro informe duro que se avecina: pobreza e indigencia. Reflejo de un país en la pendiente. s