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En busca de la foto

Como máscara de la misión oficial está el discurso que dará macri en la ONU, pero en realidad se busca la noticia del acuerdo con el FMI.

Al cierre de esta edición, anoche, el presidente Mauricio Macri subía a un avión rumbo a Estados Unidos, donde lo espera una nutrida agenda de actividades -desde mañana-, con un ítem principal, protocolar, una cita que podría abrirse en el transcurso de su visita oficial y una audiencia a la que el Gobierno apuesta como un pleno en la ruleta. El propósito de fondo es conseguir algo, lo más parecido posible, a un respaldo explícito de los referentes del mercado, que permita recrear la confianza en la Argentina. ¿O en gestión de Cambiemos? La incursión por el país del Norte se da en un momento delicado para la administración Macri que no pudo encarrilar la economía y todos los indicadores dan muy mal: inflación, corrida cambiaria, recesión, y lo que viene por añadidura, desempleo, pobreza, inseguridad. No es un buen prospecto para vender, pero hacia allá fue nuestro Presidente dispuesto a encantar a los inversores. Como máscara de esta misión oficial está el discurso que Macri dará en el plenario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su participación está prevista para el martes a la tarde, pero él estará haciendo la calistenia desde hoy en Nueva York. Mañana, lunes, recorrerá medios de comunicación, como hacen los políticos en campaña cuando visitan las capitales provinciales; irá al Financial Time, luego Bloomberg. A la noche recepción a cargo del presidente Donald Trump y señora para todos los jefes de Estado. Hasta aquí lo oficial, que es protocolar.

El segundo objetivo de Macri y compañía es tener una reunión con Trump, un minuto aparte, para la foto. Puede conseguirlo con la excusa de que el norteamericano está preparando su viaje a la Argentina para la Cumbre del G-20. Además hay buena sintonía entre ambos. No es difícil que se concrete. Sin embargo el objetivo de máxima del Presidente argentino es que lo reciba Christine Lagarde, gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y que le permita anunciar un nuevo acuerdo. Sería un golazo, se entusiasman en el gobierno de Cambiemos. Más de uno estaría dispuesto a negociar derrota ante River en la Bombonera a cambio de la foto con Lagarde palmeando el hombro de Macri. El problema es que el Superclásico se juega esta tarde y la audiencia con el Fondo Monetario no está en ninguna agenda, solamente en el anhelo de la comitiva presidencial. Por eso, para tratar de tener algunas chances se sumó el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, quien tuvo trabajo fuerte en la semana que acaba de terminar, primero presentó y luego defendió el proyecto de Presupuesto 2019 en el Congreso, donde negó que la Argentina se encamine hacia un default y que exista la posibilidad de dolarizar nuevamente la economía (a lo Cavallo). Después de confirmarse que Dujovne también volaba rumbo a EE.UU., tomaron fuerza versiones que señalaban en las últimas horas que el eventual nuevo acuerdo con el FMI podría ser sometido el viernes próximo a evaluación del directorio de ese organismo. Trascendió incluso que el país podría llegar a recibir 20.000 millones de dólares de crédito adicionales a los US$50.000 millones pactados originalmente. A propósito, de aquel primer trato con el FMI, la Argentina percibió, a fines de junio pasado, US$15.000 millones, que pasaron a engrosar las reservas del Banco Central. Sin embargo esos recursos se licuaron con la corrida cambiaria. El dólar trepó de $28 a $40. En lo que va de 2018 la Argentina perdió casi 30.000 millones de dólares de reservas, el 85% de ese total corresponde a deudas que se tomaron en el mercado financiero y que todavía no se pagaron. Lo que se dice, una juerga cambiaria.s