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¿Deuda para gastos corrientes?

"Los desembolsos (del FMI) no tendrán carácter precautorio sino que podrán ser utilizados como soporte presupuestario", explicó Dujovne.

El anuncio del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, más allá del respaldo que supone a la política económica del gobierno de Cambiemos, en los hechos significa más endeudamiento para la Argentina, estuvo alfombrado por dos indicadores negativos: por un lado la caída de la actividad económica en julio, y por otra parte el déficit de la balanza comercial en agosto, dos factores que están asociados y que son consecuencia de la crisis que envuelve al país. Justamente, este descalabro, que la administración de Mauricio Macri no supo corregir (y lo terminó empeorando), obligó a volver al Fondo para redefinir el plan de salvataje que es en sí mismo un pésimo augurio.

Si -en principio- el tener que recurrir al FMI ya era una muy mala señal, el regreso a los dos meses para reformular el convenio que fue incumplido, de modo que se puede evitar un naufragio, constituye la certificación del deterioro registrado en el país. Ayer a la tarde el ministro de Economía, Nicolás Dujovne y la directora gerente del Fondo Monetario, Christine Lagarde, brindaron detalles del nuevo entendimiento, que básicamente consiste en un aumento de la deuda (en 7.100 millones de dólares) con el organismo. Ahora el compromiso con el organismo llega a 57.100 millones de dólares, que se suma al voluminoso stock de deuda externa que arrastra la Argentina y que se engrosó considerablemente en estos tres años del macrismo. El renovado acuerdo con el Fondo Monetario no ofrece motivos para alegrarse, especialmente porque además de la deuda y las exigencias que acarrea, contiene una cláusula que puede entenderse como un beneficio, pero que en realidad es un riesgo. Sucede que los fondos podrán usarse como parte del Presupuesto. Así quedó consignado en el documento, los desembolsos que hará el organismo ya no tendrán carácter precautorio, para sostener la política monetaria o dar solvencia a la Tesorería para afrontar el pago de la deuda externa, llegado el caso esos recursos también se utilizarán para Rentas Generales. El escenario que se configura es grave. Trazando un paralelismo es como si un Estado provincial tomara deuda para cubrir los baches presupuestarios o atender la nómina salarial. Por esta razón -además de engordar el endeudamiento- no hay buena noticia. El gobierno de Macri sigue endeudándose para los gastos corrientes contemplados en el Presupuesto. Lo explicaron Dujovne y Lagarde, en la conferencia conjunta que dieron en Nueva York, “los desembolsos no tendrán carácter precautorio sino que podrán ser utilizados como soporte presupuestario”. Argentina se compromete a lograr el equilibrio fiscal para el año próximo, tal cual lo establece el proyecto de ley de Presupuesto, dijo Dujovne y destacó que este nuevo acuerdo es para fortalecer el Programa Stand-By (SBA) aprobado el 20 de junio pasado. Detalló que “bajo el nuevo esquema los desembolsos estarán disponibles de manera anticipada: hasta 2019 el FMI asegurará financiamiento por US$36.200 millones; para lo que resta de 2018, los desembolsos previstos se elevan de 6.000 millones a 13.400 millones de dólares, mientras que para el 2019 pasan de 11.400 millones a 22.800 millones de dólares”. Resaltó en este contexto que los fondos del programa ya no serán tratados como precautorios y estarán disponibles para su uso como apoyo presupuestario. Y remató: “Estamos convencidos de que Argentina está muy sólida, sobre todo porque el tipo de cambio está muy competitivo para impulsar las exportaciones”. Los indicadores desmienten al ministro. s