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Sínodo en el Vaticano

El Papa llama a transformar la Iglesia que se aleja de los jóvenes

Fue durante la misa de apertura que se desarrolló en la Plaza San Pedro. Emoción al recibir a los obispos chinos.

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El papa Francisco abrió un sínodo (asamblea) de obispos llamando a “transformar” las estructuras de la Iglesia, que según él se aleja de los jóvenes. En una misa celebrada en la plaza San Pedro para inaugurar un sínodo de cuatro semanas dedicado a los jóvenes, el pontífice dio una conmovedora bienvenida a “dos hermanos obispos de China continental”, un hecho sin precedentes en un sínodo.

La presencia de estos dos obispos miembros de la llamada Asociación Patriótica Católica China -controlada por el gobierno comunista- es consecuencia de un histórico y reciente acuerdo entre el Vaticano y China sobre el delicado tema del nombramiento de obispos.

Al final de la misa, una corta oración fue recitada en varios idiomas, entre ellos el chino. “Comenzamos un nuevo encuentro eclesial capaz de ensanchar horizontes, dilatar el corazón y transformar aquellas estructuras que hoy nos paralizan, nos apartan y alejan de nuestros jóvenes, dejándolos a la intemperie y huérfanos de una comunidad de fe que los sostenga, de un horizonte de sentido y de vida”, dijo el Papa en la homilía.

Para el Papa, la esperanza de los jóvenes incita a “romper el conformismo del siempre se hizo así”. “La misma esperanza nos pide trabajar para revertir las situaciones de precariedad, exclusión y violencia a las que están expuestos nuestros muchachos”, agregó. “No los dejemos solos en manos de tantos mercaderes de muerte que oprimen sus vidas y oscurecen su visión”, pidió.

Jorge Bergoglio pidió a los participantes “no caer en posturas eticistas o elitistas”, así como en “la fascinación por ideologías abstractas que nunca coinciden con la realidad de nuestros pueblo”, afirmó, citando un libro que escribió en los años 1980 en Buenos Aires. Al abrir las labores de la tarde, el Papa admitió que la mayoría de los presentes no son jóvenes, por lo que invitó a los casi 300 obispos y cardenales a abandonar las propias categorías y patrones mentales “vencidos”, dijo.s