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Museo de Bellas Artes

Dos artistas, dos historias, dos muestras en un mismo espacio

Las pintoras Alicia Díaz Rinaldi y Claudia Aranovich presentarán sus respectivas propuestas en la sala “José Negro”, mañana a las 2o.

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Las muestras “Migraciones. Un viaje a la esperanza”, de Alicia Díaz Rinaldi, y “Materia y memoria”, de Claudia Aranovich, quedarán inauguradas mañana a las 20 en la Sala “José Negro” del Museo de Bellas Artes. Antes de esta apertura, a las 19, las artistas ofrecerán una charla sobre sus obras. Alicia Díaz Rinaldi expresa que “nadie deja su tierra, su familia, su lugar en el mundo sino por razones tan fuertes como la supervivencia, la persecución, la búsqueda de un sitio para la esperanza; aunque muchas veces no se llega a destino. Al mismo tiempo, cuando emigramos nos enfrentamos al viaje hacia el fondo de nuestro ser: otro viaje, otra travesía. El viaje que nos lleva desde el cuerpo hacia el espíritu y atravesando puentes, laberintos, espejos y puertas hacia el infinito; para encontrarnos finalmente con nosotros mismos e incluso con nuestra propia sombra”. Sobre la obra de Claudia Aranovich, Elena Oliveras advierte que “la materia tiene en Claudia Aranovich un efecto de seducción. A lo largo de más de treinta años se ha sentido motivada por sus transmutaciones, su contenido mágico, su ‘memoria’. Los requerimientos de la materia conducen el trabajo manual. No hay manipulación sino respetuoso juego, cuerpo a cuerpo, con los elementos en el que se reaviva una familiaridad ancestral, ligada a lo cultural. Raíces, semillas, brotes, troncos, caparazones, conchas marinas, plumas, dialogan con materiales industriales como yeso, vidrio, fibra de vidrio, cemento, resina poliéster, acrílico, papel o leds. Los opuestos se vuelven complementarios. Cada uno resaltará la presencia del otro. Asimismo, en el juego de opuestos se confronta la forma natural con otras que surgen de un imaginario abstracto (conos y esferas). Lo orgánico -manifestado en bellezas libres, espontáneas, impredecibles- irrumpe en la artificialidad rigurosa de la figura geométrica para transfigurarla y a la inversa. En su conjunto, la producción de Aranovich promueve una interpretación simbólica. Su centro es lo humano. La voluntad ‘arqueológica’ de la artista devela pacientemente, capa por capa, lo que en la superficie no vemos. Es preciso traspasar veladuras y opacidades para iluminar restos de la memoria individual y colectiva, como si una maraña de productos naturales aglutinados por la resina poliéster y flotando en un mar de líquido amniótico nos provocaran a desocultar el misterioso contenido. La naturaleza (de lo que somos parte) ‘habla’ y hoy más que nunca reclama ser escuchada”. Esta muestra podrá ser visitada de lunes a sábados en los horarios habituales del Museo.s