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¿La senda correcta?

En esta coyuntura ad­versa, el Jefe de Estado tiene demasiados fren­tes abiertos. Según los analistas, Macri sigue fastidiado con el deno­minado “Círculo rojo

En la reciente reunión del B20, que se realizó en Buenos Aires y que congregó a empresarios de la Argentina y también de países extranjeros, el presidente Mauricio Macri sostuvo ante los hombres de negocios que “el apoyo de la comunidad internacional refuerza que la senda que tomamos es la correcta”. Sin embargo existen dudas sobre si el Jefe de Estado mensuró en su justo punto el impacto demoledor que el ajuste está teniendo sobre las capas medias y bajas de la población, donde también están los votantes que lo llevaron al poder en 2015, luego de un balotaje con exiguo margen a favor. Es posible que el Gobierno, que lleva el nombre de Cambiemos, pero actúa prescindiendo de sus socios, no haya evaluado el peso que tiene la economía en las deci­siones políticas que los ciudada­nos adoptan -mucha veces- en la soledad del cuarto oscuro.
Las medidas erráticas que se vienen produciendo, en especial desde diciembre del año pasado luego de un éxito electoral más amplio de lo esperado en el turno legislativo, y el sucesivo recambio de funcionarios, dejan cada vez menos opciones a un Presidente que además empieza a reflejar hasta en lo físico el desgaste soportado en estos 34 meses de mandato. No es un dato determinante, pero conviene tener presente que en febrero del año que viene, Mauricio Macri cumplirá 60 años. Según los pa­rámetros de la vida moderna no es un viejo, pero cla­ramente no es un joven. Para algunas cosas puede que esté pasado de años, especialmente si tiene que liderar un proceso que lleve a la Argentina a una inserción en el mundo con mayores chances de competencia.
Estos años en el poder, serán cuatro en 2019, deja­rán huella, en todo sentido. No se sabe, pero tal vez el electorado opte por menos experiencia y más vitali­dad, aunque no siempre estos factores son decisivos a la hora de definir el voto. Por lo pronto, los resultados de la economía marcan el humor social, más adelante se verá si hay otras ponderaciones.
Y en esta coyuntura adversa, el Jefe de Estado tiene demasiados frentes abiertos. Según los analistas, Ma­cri sigue fastidiado con el denominado “Círculo rojo”, por considerar que no se comprometió como debía con el nuevo modelo económico que busca desterrar el populismo en la Argentina y corregir desviaciones estructurales de larga data. Se lo volvió a decir en la cara el viernes, cuando en la Reunión del B20 señaló que “las soluciones globales requieren del compromi­so de la comunidad empresarial”.
Remarcó, además, la decisión de su gobierno de enfrentar los problemas, dijo tener las herramientas para hacerlo, y sostuvo que el país tiene problemas estructurales arrastrados desde hace 15 años. En esa platea que escuchaba la reflexión, mezcla de admonición, estaban varios de los empresarios salpicados por las delaciones de los imputados en la causa deno­minada “Cuadernos de la coima”, investigación que lleva adelante el juez federal Claudio Bonadio. Jus­tamente, el más conspicuo, Paolo Rocca, dueño de Techint, llegó al encuentro luego de visitar el Juz­gado donde fue indagado.
Rocca es quizás el hombre más rico de la Argentina y su empresa -con negocios en casi toda Sudamérica- fue señalada como una de las aportantes al entramado de chantaje que supuestamente se implementó duran­te el gobierno anterior, cuando mandaba el populis­mo.
Es extraño, firmas que eran de Macri y sus amigos también aparecen sospechadas por las coimas. Ese sector es ahora, a la vista del ciudadano de a pie, uno solo: poder político y económico. Pero, a juzgar por los resultados, no está muy afiatada la relación. La gestión de Macri no fructifica.
Por eso, la duda que emerge en círculos empresaria­les y financieros es si el apoyo de la comunidad inter­nacional alcanzará para encontrar el rumbo.
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