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Moni Munilla

"Este libro tiene que ver con mi rol de madre e incentivar a los niños a leer"

Esta obra se presentará con un acto particular el miércoles que viene en Casa Martínez a partir de las 20. Una lectura para toda la familia.

La reconocida escritora Moni Munilla presentará su último libro de cuentos infantiles el miércoles próximo a las 20 en el patio del Museo de Arqueología y Antropología -Casa Martínez-, ubicado en Quintana 971.

Al respecto, NORTE de Corrientes dialogó sobre esta nueva producción.

—¿Por qué cuentos con patas?

—El libro lleva por título “Cuentos con patas” porque todos los protagonistas, primarios o secundarios, son animalitos. Fueron y son fieles compañeros de mi andar diario y es la conducta que quiero reflejar en mis nietos y en quienes me lean: los animales son amigos, leales y cariñosos.

—¿En qué te inspiras para escribir cuentos infantiles? ¿Tienen que ver con tus nietos o con tu niña interior?

—Este nuevo libro “Cuentos con patas”, tiene mucho que ver con mi condición de madre primero, cumpliendo con el ritual de incentivar a mis hijos en el hábito no sólo de la lectura, sino de la imaginación que es tan imprescindible para ir abriendo puertas, con aquella expectativa que tenía Alicia al internarse en el país de las maravillas. Es también una devolución a mis años de estudio, que me dejaron el bonito título de maestra jardinera y es, fundamentalmente, un regalo para mis cinco nietos, en este camino de la infancia que vamos transitando juntos.

—¿Qué significa este nuevo libro para Moni Munilla? ¿Cuánto tiempo hace que lo viene prepa rando?

—Escribir este libro me llevó cinco años, fui editando en ese lapso otros libros de poesía y esta era como una asignatura pendiente.

“La princesa Luisana y el espejo mágico” fue el primer cuento y luego integré los restantes. No es fácil escribir para los niños, las historias tienen que ser lineales y cortas para mantener su atención, hay que manejar el asombro ante situaciones disparatadas como la del caballo Ramón que va a su clase de canto, hay que cuidar el vocabulario y convocar a la magia en las pequeñas cosas, dejar un mensaje, que siempre sea positivo y tierno, como “La lección del árbol gordo”, que cuida los nidos de los pajaritos.

—¿El dibujo de tapa de Eugenio Led tiene correlación con tus cuentos?

—La tapa del libro es obra de mi amigo y gran artista plástico Eugenio Led. Con Eugenio nos conocemos hace muchos años y tenemos una conexión que también aporta a la magia de la que te hablaba. Él me adivina la intención, dibuja lo que tiene adentro y al plasmarlo en el papel es una feliz coincidencia con lo que siento. Además, el libro tiene el valor agregado de los dibujos de mis cinco nietos. En principio iban a dibujar sólo Luisana y Santino, pero se sumaron Martina, Milo y Avril, la experiencia es inolvidable y quedó reflejada en filmaciones y fotos de tantas tardes compartidas, tratando de dar con la mejor versión de cada personaje y sin presionar para nada su creatividad. —¿Cómo nace cada una de las historias? —En cada cuento, fui incorporando situaciones que tienen que ver con mi infancia y con este tiempo actual, que transcurre tan cercano a la tecnología, a la adquisición de bienes materiales, a la urgencia por cumplir con las obligaciones que son muchas y cada vez más angustiantes. Conformar un mundo fantástico en esa realidad insoslayable, fue mi premisa al momento de escribir. Fue un tiempo de mirar al cielo e imaginar cómo sería “Ocho, el extraterrestre”, o tratar de descubrir la reacción de la gente con “La luna se cayó del cielo”, uno de los cuentos más lindos, basado en la inocencia de Martina. Los cuentos fueron aportando sus personajes, sus voces, la manera de caminar enojado del pato Juanito, las distracciones del conejo Ejo, muy parecidas a las mías y así, casi sin advertencia, los “Cuentos con patas” se fueron hacia Moglia Ediciones y se encontraron con Leo que dio la palmada de bienvenida. —¿Cómo pensaste el acto de presentación de esta obra? —Estoy preparando un acto muy atractivo, con acceso libre para niños de 0 a 99 años. Con esto quiero decir que la niñez no tiene edad, es un estado de gracia permanente y así lo siento cuando juego con mis nietos a “¿Lobo está?” o nos escondemos en los rincones ya muy conocidos de la casa, con los mismos nervios esperando que nos encuentren. Agradezco muy especialmente el acompañamiento incondicional de mi familia y de tanta gente valiosa que estará actuando ese día. Si la felicidad está hecha de pequeños momentos, este será sin dudas uno muy especial en mi vida. s