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Reducen contaminación ambiental en CuruzÚ Cuatiá

Fin del basural a cielo abierto: funciona la planta para tratar los desechos

Inauguraron la fosa de relleno sanitario y ahora iniciarán el saneamiento del predio en el que se disponía la basura de toda la ciudad.

En Curuzú Cuatiá inauguraron la fosa de relleno sanitario que pone fin al basural a cielo abierto que funcionó durante años en la ciudad. De esta manera, el Municipio inauguró ayer a la mañana la fosa del relleno sanitario en la Planta de Manejo de Residuos (Plamares), y se anunció además la disposición de contenedores en zonas estratégicas de la ciudad. Es un trabajo en equipo que comienza con la separación en origen en las casas, que lleva una inversión de alrededor de 7.400.000 pesos para comprar una cargadora frontal, una chipeadora y una prensa enfardadora. La monumental obra, que desde hace varios meses se venía gestando, es ahora el lugar de disposición de residuos rechazados, es decir todos los que no se pueden reciclar. Siendo además el ulterior sitio de disposición de la basura, que contará con un tratamiento moderno y adecuado para la protección de la salud y del medio ambiente. El relleno sanitario es una técnica cuyo principal objetivo es dar a los residuos una disposición final. Además de la impermeabilización y de otros procesos para lograr que estos desechos no se conviertan en un peligro para la salud pública, se desarrolla su compactación, gracias a lo cual ocupan la menor cantidad de espacio posible. Esto contempla una instalación y operación para la disposición de los residuos sólidos. Al respecto, la coordinadora de Saneamiento Ambiental de la Municipalidad de Curuzú Cuatiá, Gabriela Crespi, destacó la Plamares y agradeció al Rotary Club- entre otras instituciones- por tener un desempeño protagónico para el proyecto que se inició en el año 2005, pero que no continuó. “En 2007 se quemó la planta por razones que nunca supimos, y pensamos que este sueño no iba a seguir, y ahora logramos inaugurar el relleno sanitario que tanto necesita Curuzú. Me resta agradecer al personal y a los vecinos y pedirles por favor que colaboren en la clasificación en origen (en los domicilios) porque los beneficios son para todos”, remarcó Crespi.

Inversiones

Diariamente entran entre 30 y 40 toneladas de residuos a la planta, que son clasificados y separados por más de 30 obreros que trabajan en tres turnos, dejando sólo el material de rechazo que posteriormente es prensado y enfardado. El fardo está prensado y llevado por una cargadora frontal hasta la fosa del relleno sanitario para su disposición final.Así, el vice intendente y director de Salud de la Municipalidad, Guillermo Morandini, remarcó: “Estamos cumpliendo un desafío importante. A los tres días de haber asumido el intendente José Irigoyen, fue citado en Corrientes por la Justicia, pues había una orden judicial -que no fue respetada por la gestión anterior- de cerrar el basural a cielo abierto. Se presentó con el asesor legal, proponiendo un cronograma de actividades para el cierre del basural. Luego se invirtieron alrededor de 7.400.000 pesos para comprar una cargadora frontal, una chipeadora y una prensa enfardadora. Ahora, el próximo paso es el saneamiento del basural a cielo abierto. Este verano no veremos más esas quemas espontáneas de basura en el predio, que significan problemas de salud y enfermedades respiratorias para quienes viven en barrios aledaños”. Por otra parte, destacó que con el relleno sanitario y la maquinaria adquirida, se optimizará el tratamiento de los residuos en Plamares, ya que los mismos serán tratados, pudiendo reciclarlos y generar recursos para la planta. “En poco tiempo, Plamares no significará un gasto para el erario público, ya que será autosustentable”, adelantó Morandini. s