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Sin producción no hay empleo

La actividad industrial cayó 5,3% en octubre, según la Unión Indus­trial. El rubro textil es el más afectado. Aquí cierra temporalmente Tipoití y no es una bue­na señal

De acuerdo con un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad industrial en el país re­trocedió -en el mes de octubre- 5,3% inte­ranual y en esa línea lleva acumulado en los diez pri­meros meses del año una caída del 2%. El dato viene a certificar lo que está a la vista: el congelamiento de la actividad económica que ha deprimido el consumo, pulverizando las ventas en los comercios y conse­cuentemente ha ocasionado una brutal parálisis del aparato productivo. La Argentina está en recesión, no es novedad. Los números evidencian una prolonga­ción del sufrimiento y esto ha lle­vado al presidente de la entidad fabril, Miguel Acevedo a señalar que el “año 2018 fue muy malo”. ¿Cuántos piensan lo mismo?
En el anticipo de una suerte de balance, el titular de la UIA reflexionó que el positivismo de los inquilinos de la Casa Rosada, respecto de la cuestión econó­mica, no tiene sustento firme. “Veníamos creciendo, pero llegó la devaluación que demostró que estuvimos tres años pensando en un crecimiento que no era tan real”, señaló Acevedo y completó, “no vemos un rebo­te generalizado de las medidas económicas, cuando estoy en las empresas o en las industrias no se ve ese positivismo que hoy tiene el Gobierno; me da la im­presión que es más voluntarismo que otra cosa”.
Para la UIA, la caída de la actividad en el mes de octubre se debió principalmente al rojo de dos dígi­tos registrado en las cadenas textil-indumentaria (-23%), minerales no metálicos (-14,1%) y automotriz (-11,8%). También retrocedieron la industria metal­mecánica (-9,1%), de edición e impresión (-8%) y de sustancias y productos químicos (-6,1%).
En el décimo mes del año solo tres rubros presen­taron resultados interanuales positivos: papel y car­tón (+2,5%), alimentos y bebidas (+0,5%) y metales básicos (+0,3%). El informe del Centro de Estudios recordó que en el primer semestre del año la activi­dad industrial avanzó un 0,5%, pero esa tendencia se revirtió luego debido a que en los cuatro meses subsi­guientes la caída fue de 5,4%.
En los diez primeros meses del año, los sectores que presentaron bajas acumuladas fueron textiles (-13%), el rubro químico y petroquímico (-9,1%), edición e im­presión (-2,9%), metalmecánica (-2,9%) y alimentos y bebidas (-1,8%). Por el contrario, en la senda positiva se ubicaron metales básicos (+12,8%), automotores (+3,8%) y papel y cartón (+3,8%). Las ventas minoris­tas de medicamentos presentaron entre enero y octubre una caída de -4,4% interanual.
En noviembre, según datos preliminares que maneja el or­ganismo, la producción indus­trial “muestra que continúa una marcada caída: los despachos de cemento se contrajeron 16,6%, otros materiales de la construc­ción bajaron 30,4%”. El retroceso en la actividad industrial afecta directamente al mercado laboral y de allí deriva la degradación so­cial. Sucede que las firmas redu­cen horarios de trabajo (y entonces achican salarios) o suspenden o despiden personal. Casi todos los días hay noticias de este tenor. Por ejemplo en las últimas horas se confirmó una noticia ya conocida, la fábrica Tipoití cerrará sus puertas durante todo enero. Nun­ca hizo algo así. Fuente de la Asociación Obrera Textil detallaron que la firma permanecerá inactiva desde el sábado próximo -22 de diciembre- hasta el 4 de febre­ro, es decir que los 700 trabajadores tendrán una muy larga licencia veraniega. No es una buena señal.
La medida obedece a la crisis que padece el sector textil y que ya provocó el cierre de un par de industrias en la región y en otros puntos del país. En 70 años de vida es la primera vez que Tipoití frena la maquinaria y no producirá. s