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A marzo, como los bochados

Sin brotes verdes, el gobierno cerrará un año para el olvido y con más riesgos a mediano plazo.

Lo dijo el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, hace un par de días y lo volvió a repetir este fin de semana: “No fue un buen año”. La calificación está condicionada por la cautela que debe observar un dirigente de una organización de alto rango que es pilar en el sector productivo y empresario del país. En realidad, el año fue muy malo. Si fuera la nota de un alumno del secundario, no rendiría en la mesa de diciembre: directo a marzo. Es prácticamente lo que está sucediendo, la economía nacional podría conseguir algo de respiro al final del primer trimestre, es decir en marzo.

Mientras tanto, el Presidente de la Nación emprendió ayer su ya tradicional descanso en la Patagonia con su familia. Recibirá la Navidad en Villa La Angostura, ya estuvo allí hace unas semanas cuando hizo un receso después de la agitación de tres días de la Cumbre del G-20 que le tocó organizar y presidir. Ahora volvió al mismo lugar (le deben hacer precio) en plan de vacaciones familiar. Lo que no se toman vacaciones son los apremios que envuelven a la Argentina. El hecho es que el gobierno de Cambiemos se encamina a cerrar el peor año desde su llegada a la Casa Rosada en medio de un marcada incertidumbre por la recesión, el creciente Riesgo País y las bajas expectativas de una posible recuperación. El Indec difundió días atrás los datos que confirmaron la grave situación por la que atraviesa la Argentina, e incluso los informes que reflejan algún signo positivo representan de manera indirecta una señal de alerta. Es que si bien la balanza comercial arrojó en noviembre un superávit de US$979 millones, ello se debió en gran parte a un desplome en importaciones como consecuencia del proceso de devaluación que empujó a miles de argentinos a la pobreza. Por otro lado, preocupa al Gobierno el retroceso en el mercado interno como respuesta a la aceleración de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Sondeos oficiales indicaron que, en la medición interanual, las ventas en los shoppings se desplomaron un 18,6% en octubre; al tiempo que en los supermercados bajaron 10%, con lo que acumularon cuatro meses consecutivos de tendencia negativa. Los malos datos económicos, la continuidad de tasas de interés en niveles muy elevados y un Riesgo País que no frena su escalada y se posiciona en rangos históricos, conforma un escenario deplorable que desmotiva a los empresarios. Lo preocupante es que tras cerrar un 2018 en rojo, no hay buenos pronósticos para 2019 y mucho menos en lo que respecta a 2020, cuando el país deberá comenzar a afrontar las obligaciones de deuda. La incertidumbre respecto de qué ocurrirá no se encuentra solamente dentro de la Argentina país, sino que se refleja en el exterior y es expuesta por los inversores que no confían y el precio de los bonos. Economistas cercanos al Gobierno reconocen que la suba del Riesgo País se debe, en gran parte, a las dudas relacionadas con la economía y no tanto con la proximidad electoral, como algunos analistas consideran. En medio de la ola de críticas y pese a la necesidad de revertir los indicadores negativos económicos que cada día hacen más ruido, el presidente Mauricio Macri decidió comenzar un nuevo período vacacional y retomará su actividad el año próximo, con el eje puesto en la campaña presidencial. Para ese entonces, deberá medir el ajuste que pretende llevar a cabo y, a su vez, lograr que aparezcan, aunque sea sobre el final del mandato, los prometidos brotes verdes para fortalecerse y recuperar credibilidad en la opinión pública. Mientras tanto hay que pasar el verano.s