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Austeridad y reflexión

No es casualidad que a caballo de estas circunstancias casi todos los líderes hayan apuntado la esperanza como principio básico para seguir adelante.

El tránsito de la Nochebuena a la Navidad se completó en un clima de moderada celebración, tanto aquí en Corrientes como en otros puntos del país. El júbilo que habitualmente envolvía a la fiesta, incluso la ostentación y hasta cierto derroche en la mesa y a la hora de los regalos, ha dado paso a una mesura que quizás no es enteramente producto de la reflexión sobre el verdadero significado de la fecha, pero sí es consecuencia seguramente del apremio económico. Como sea, el festejo redundó en una noche de tranquilidad, sin los estruendos habituales. Una velada propicia para compartir en familia y disfrutar de los pequeños gestos. Bienvenida sea la estrechez del bolsillo si con eso se han recuperado la relaciones y costumbres perdidas.

En definitiva, fue una Navidad sin los sobresaltos habituales y eso ayuda a revisar el tiempo que transcurre. No es casualidad que a caballo de estas circunstancias casi todos los líderes hayan apuntado la esperanza como principio básico para seguir adelante. Lo hizo el presidente Mauricio Macri desde su lugar de descanso en la Patagonia, y también se expresaron en idéntico sentido los representantes de la oposición que difundieron sus saludos por la Fiesta. Acaso los más insistentes fueron los obispos que pidieron, en sus homilías, no decaer y sostener la esperanza. Se lo dicen a la gente -a sus fieles- pero sobre todo se lo hacen saber al Gobierno, porque es indispensable que desde el poder institucional alimenten la fe de los argentinos en el país. En esta misma columna, el lunes, se reflexionó sobre la importancia de “blindar” la esperanza en esta coyuntura crítica. Frente a indicadores sociales y económicos tan duros, la única manera de sostenerse es con un aliciente espiritual. Es que los pronósticos no ayudan. Por ejemplo, un informe privado que se conoció en las últimas horas advierte que la recesión, en conjunto con la caída de ingresos reales, prolongará el deterioro del desempleo durante 2019, por lo que a fines del año próximo podría llegar al 13,6%. Hoy según datos del Indec está en el 9%. El escenario macroeconómico “no hará más que profundizar el deterioro de las condiciones de vida de la población”, alertó un análisis económico que lidera la diputada nacional Fernanda Vallejos. “Es probable que el deterioro del poder de compra sea menor al de 2018, pero no se revertirá la tendencia”, sostiene el informe y completa: “Prevemos que el desempleo alcance el 13,6% al finalizar 2019, mientras que la pobreza llegaría a 37%, teniendo en cuenta que por cada 10% de pérdida de poder adquisitivo el incremento en la pobreza resulta superior al 4%”. Es un hecho que el año económico entrante estará signado por políticas de ajuste, tanto en el plano fiscal como en el monetario, como consecuencia del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se sabe, el Gobierno se autoimpuso un ajuste fiscal exigente que llevará a una fuerte reducción del gasto público, incluso mayor a la de 2018. En este sentido, el panorama es poco alentador para la Argentina. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó una contracción de la actividad productiva nacional de 1,8% para el año que viene. La Argentina será una de las apenas tres naciones de América del Sur cuya economía registrará una caída interanual en 2019. La comparan con Venezuela y Nicaragua. El gobierno de Macri parece enfocado en las elecciones, mientras tanto, la crisis y sus coletazos continuarán siendo el principal tema de conversación entre los argentinos, aun en las Fiestas, que por varias razones se han vuelto austeras. s