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Promesa en el paréntesis

Las últimas promesas respecto del segundo puente eran falsas, sobre todo aquellas que se formularon después de agosto cuando se cayó la licitación programada.

La cancelación, al menos temporal, de los proyectos de obras de infraestructura que el Gobierno Nacional tenía previsto encarar mediante el sistema de Participación Pública Privada (PPP) arrastró, mejor dicho devolvió, al congelador al segundo puente Corrientes-Chaco, una promesa con la que Cambiemos (y ECO, aquí en la provincia) hizo campaña en las últimas dos elecciones (presidenciales y legislativas de medio turno) y también durante el período de gestión. Pese a lo mucho que el oficialismo -provincial y nacional- insistió con el tema, el expediente jamás vio la luz. En agosto pasado se frustró por cuarta vez el llamado a licitación y la última esperanza estaba puesta en los PPP de Vialidad Nacional que hace un par de semanas la Casa Rosada suspendió, sin fecha firme.

El comportamiento que ha tenido el Gobierno central respecto de este proyecto deja en evidencia que -a criterio de los que mandan en el país- el Segundo Puente no es importante ni urgente, puede esperar. Corresponde decir que no es la única obra que se posterga con la caída de los PPP, otros proyectos igualmente anhelados en distintos puntos del país también seguirán en espera. Es verdad que la coyuntura económica y financiera no ayuda y hay una razón concreta para frenar el paquete de obras. Es que no hay inversores dispuestos a arriesgar una moneda en la Argentina. Sin embargo, pese a que el fundamento es entendible, lo que más urticaria produce es -por fin- enterarse que para los inquilinos de la Casa Rosada el Segundo Puente no es una prioridad. De hecho, la licitación (del puente Corrientes-Chaco) no estaba en los planes inmediatos. El dato se desprende de los dichos del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en una entrevista que dio el pasado fin de semana para explicar la paralización de los PPP. “Fui parte de la decisión y hay que separar dos planos, uno es el de todos aquellos PPP que se iban a licitar en los próximos meses, y que se van a postergar, pero casi ninguno estaba para ser licitado inminentemente. Definimos que hasta que no baje a valores moderados el rendimiento de los bonos, no sacaremos licitaciones”, señaló el ministro. Y completó: “Es un paréntesis, el plan de obras no se ha modificado en nada”. En ese paquete de proyectos al que hace referencia Dietrich estaba el Segundo Puente, pero al mismo tiempo el funcionario reconoce que ninguno estaba por ser licitado de manera inmediata. Ergo: las últimas promesas respecto del puente eran falsas, sobre todo aquellas que se formularon después de agosto cuando se cayó la licitación programada. Así las cosas, el viejo anhelo de correntinos y chaqueños entró en un paréntesis, uno nuevo, porque ya tuvo unos cuantos. Ahora bien, en tiempos del macrismo, ¿cuánto dura un paréntesis? Por lo pronto ya hay una pista, la promesa de Cambiemos lleva tres años. Quizás sume un nuevo calendario. De hecho, desde su nacimiento en los años ‘90, durante el gobierno del Partido Nuevo, el proyecto del Segundo Puente lleva dos décadas acumulando frustraciones. Los obstáculos políticos, la mezquindad, el desinterés, y en algunas ocasiones los problemas económicos, han conspirado contra la realización de una obra imprescindible no sólo para la región sino para el país. ¿Se puede abrigar expectativa para el 2019? Las señales no son promisorias, sin embargo es un año electoral y entonces cualquier cosa es posible... Quizás asomen nuevas promesas, pero difícilmente se vea poner un ladrillo... el paréntesis manda.s