Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/143136
Raúl Castro habló en el acto

Cuba celebró los 60 años de su revolución entre crisis y reformas

Este histórico festejo coincidió con la investidura de Bolsonaro en Brasil, un país que se vuelca a la derecha, como Argentina, Chile y Perú.

COR020119-017F01.JPG

Fuente de inspiración para la izquierda de América Latina, la revolución cubana conmemoró ayer martes su 60 aniversario, confrontada a dificultades económicas y cada vez más aislada ante el avance de la derecha en la región. Por azar del calendario, esta histórica conmemoración coincidió con la investidura del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, un país que se vuelca a la derecha, como lo hicieron antes Argentina, Chile y Perú. Santiago de Cuba (sureste), “la cuna de la revolución”, acogió el acto central de las festividades, que fueron discretas y sin dignatarios extranjeros, donde el ex presidente Raúl Castro dio un discurso en el cementerio que guarda las cenizas del padre de la revolución cubana, Fidel Castro. Raúl estuvo acompañado por el nuevo presidente Miguel Díaz-Canel, de 58 años, que lo reemplazó en abril y quien, a diferencia de los hermanos Castro, no goza de la legitimidad de haber combatido a la dictadura de Fulgencio Batista. “60 Y Más. Viva la Revolución Cubana, Viva Cuba (...) Felicitaciones para el pueblo cubano en el nuevo año”, tuiteó Díaz-Canel. Pero ¿hay razones para festejar? “El legado histórico de la Revolución Cubana parece muy desgastado, tanto desde el punto de vista político como económico”, señala Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida.

Nuevos “desafÍos”

Más crítico que Duany, el opositor Vladimiro Roca asegura a la AFP que la revolución “se va a extinguir por su propio peso”: “En primer lugar, ya la juventud está cansada, no cree en nada de esto, y en segundo, ya no tiene apoyo ninguno en el exterior”. Amada y odiada, los seguidores de una revolución que inspiró a la mayoría de los movimientos de izquierda en América Latina destacan sus logros en educación y salud, pero sus críticos le achacan un desastroso manejo de la economía, la falta de libertades civiles y la existencia de presos políticos. Tras un 2018 marcado por dificultades económicas, Díaz-Canel auguró en Twitter que éste “será un año de desafíos, combate y victorias”. El gobernante sostiene que “la batalla más importante” es la economía, que apenas creció 1,2% en 2018, muy por debajo del 5% necesario para impulsar el desarrollo económico de la isla, según expertos locales. Otrora primer productor mundial de azúcar, la isla debió importarla recientemente desde Francia. Y en los finales del año los cubanos enfrentaron la escasez de harina y huevos. “Cada año el gobierno importa alrededor de 2.000 millones en alimentos y estos gastos no resuelven la seguridad alimentaria en el país”, subraya Marlene Azor, ex profesora de la Universidad de La Habana. s