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El salario del Presidente

En diciembre de 2015, cuando Macri se calzó la banda y tomó el bastón de mando cobraba $131.421 por mes. En febrero percibirá $268.056. Duplicó su sueldo en tres años.

En tres años y un par de meses de mandato, el salario del presidente Mauricio Macri creció aproximadamente $136.635, lo que hizo que su duplicara la cifra del haber mensual que regía cuando se hizo cargo del Poder Ejecutivo Nacional en diciembre de 2015. Esto es producto de (solamente) cuatro aumentos que se autodecretó durante su gobierno y que actualizó los emolumentos de todo el gabinete casi a la par de la inflación acumulada durante la gestión de Cambiemos. La inflación de los últimos tres años (cuando todavía falta computar diciembre de 2018) fue del 109%, el salario de Macri en igual período aumentó 103%. Y hay un dato curioso, que debe ser tenido en cuenta, durante todo 2018 el Presidente no tuvo mejora salarial por una medida de austeridad.

La evolución de los haberes de los funcionarios del Poder Ejecutivo, y puntualmente el del jefe de Estado, se transformó en un hecho noticioso en las últimas horas al trascender el contenido del Decreto Nº 1.198/2018 que firmó Macri y que estipula un incremento del 25% en las remuneraciones que perciben él, también la vicepresidente Gabriela Michetti y todo el gabinete nacional. Con estas novedad inauguró el año 2019 la administración macrista. El Presidente tomó la decisión desde su lugar de vacaciones en el sur del país, donde pasó las dos fiestas. El decreto fue firmado a través de expediente electrónico. Toda una novedad. La medida establece que los incrementos serán percibidos entre enero y febrero, de acuerdo con la categoría del funcionario. Mauricio Macri pasará a cobrar $268.056 por mes en bruto, mientras que sus ministros percibirán cerca de $236.000, menos el canciller Jorge Faurie que tiene un régimen especial y les gana -por lejos- a todos. Ahora bien, los $268.056 que pasará a cobrar Macri podría considerarse una cifra modesta, tratándose del Presidente de la Nación. Su función es ciertamente de altísima responsabilidad y por lo tanto corresponde que la retribución salarial guarde relación con el rol institucional que cumple. Esto está fuera de discusión. Sin embargo, es saludable no perder de vista que la voluntad que supuestamente inspira a las personas a volcarse a la política, a la función pública, es el servicio. El funcionario es, como se dice, un servidor público. El salario no debería ser una condición para tal misión. Menos aún en el caso de Macri que -se sabe- tiene una posición económica holgada producto de su actividad empresarial. De hecho, Macri dona parte de su salario al comedor Los Piletones, que dirige Margarita Barrientos. Su contribución solidaria viene desde la época en que ocupaba la Jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Así las cosas ¿es necesario una actualización salarial de tamaña proporción para el Presidente, que no lo necesita? Hay bastante para debatir al respecto, sobre todo en esta coyuntura que atraviesa la Argentina. Cuando Macri llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2015, el salario del presidente de la Nación era de $131.421. Así se mantuvo durante los primeros seis meses; en junio de 2016 Macri se subió el sueldo a $141.693 y dos meses después, a principio de septiembre, el recibo de haberes decía $173.473. Aproximadamente 31% en menos de un año. En mayo de 2017, en sintonía con la paritaria de Upcn, Macri se aumentó el salario un 20%; pasó entonces a percibir $208.000 mensuales. En 2018 resolvió que los funcionarios políticos del Poder Ejecutivo no tendrían incremento. Buscó transmitir una señal de “austeridad” en medio de la tormenta, pero la contracción duró hasta el último día del año. Antes del brindis estampó su firma electrónica y dejó otra marca para la historia: su salario evoluciona a la par de la inflación. Los trabajadores no pueden decir lo mismo.s