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Luis Marinoni

“Los integrantes del ballet no son bailarines, tienen que ser artistas”

El ballet ofrecerá 10 puestas diferentes. Repondrá dos obras que se lucieron en 2018, una de las cuales ganó dos premios Chúcaro.

Mañana comienza una nueva edición de la Fiesta Nacional del Chamamé en el escenario Osvaldo Sosa Cordero. Más allá de los músicos que subirán a este escenario, el público espera con impaciencia la presencia del Ballet Oficial de la fiesta que para cada noche prepara un repertorio especial. Según comentó a NORTE de Corrientes su director, Luis Marinoni, mañana participarán -como ya es habitual-, en la bienvenida a la Virgen de Itatí, patrona de los correntinos dado que este encuentro chamamecero es bendecido por su manto con la presencia pura de la palabra sagrada consagrada en la voz del padre Julián Zini. “La puesta en escena que ofreceremos mañana representa la simpleza del pueblo correntino, las formas que nos enchamigan y la danza como ofrenda. En esta oportunidad contaremos con la participación especial del Ballet Divino Niño con la dirección del profesor Leandro Zanone, quien viene realizando una tarea de amplia inclusión con niños, jóvenes y adultos con capacidades diferentes cumpliendo así el verdadero concepto de humanidad en esta fiesta que es de todos, también formarán parte de esta apertura el Ballet Infantil del Museo de Artesanías bajo la dirección del profesor Fabián Argüello, que representan el futuro de esta manifestación de fe de la música, la danza y el rezo”. A todo ello debe sumársele la presencia de Alfredo Ellero, quien una vez más, será el encargado del ingreso de la Virgen al escenario mayor escoltado por los ex Combatientes de Malvinas y recibido por las parejas ganadoras de la Pre-Fiesta. El director comentó que el Ballet Folklórico tiene una misión importante “porque somos embajadores de nuestro país, estamos inmersos en un mundo donde es importante tener una amplitud para poder proyectar el lugar donde vivimos y cuando el bailarín no tuvo la oportunidad de estar en ese lugar es importante saber cómo buscar en las bases. Por eso siempre digo que hay que caminar la escalera en el sentido correcto porque de lo contrario la caída puede ser muy fuerte y dolorosa”, afirmó el artista que considera que cada uno de los que forman parte del ballet deben entender el contenido de lo que está proyectando. Después de las muchas críticas que recibió por algunos de sus cuadros, hoy Marinoni vive de otra manera su presencia en Corrientes porque “el público correntino se siente identificado con lo que ve y soy muy respetuoso de lo que presento. Es allí donde descansa mi apasionamiento y el de las personas que lo visibilizan. Considero que el chamamé es chamamé porque la gente lo puso donde está. Cuando eso falta no hay posesión, amor y no existe la frase que afirma que esto es mío y eso es lo que valoro y trato de expresarlo en cada obra”, afirmó. Cuando habla de su carrera y de su arte, Marinoni se manifiesta un ser apasionado y agradecido. A una de las personas que más considera en este sentido es a su profesora Norma Viola “porque cuando sentí que mi carrera se caía me di cuenta de que ella la estaba fortaleciendo. Por eso los bailarines que están cerca mío no la pasan lindo; porque trabajan muchas horas y lo hacen con un concepto, no solo les pido que hagan una coreografía porque esa época terminó, ahora es el momento en que el bailarín puede hacer lo que desee sobre el escenario. Yo les entrego un concepto y espero que lo comprendan, ellos pueden hacer una maravilla o destrozarlo”, aclaró. Ahora es un artista que basa su trabajo en la comprensión, “y esto se logra solo con una responsabilidad doliente porque la búsqueda siempre es doliente. Yo no les pido que sean bailarines sino que sean artistas y eso significa compromiso. Personalmente no les pido que se miren al espejo y vean su figura sino que vean las arrugas del otro porque no pueden vivir su tiempo actual”. Lo tradicional de lo moderno es algo que no contrapone en sus obras. “Con el ballet nunca tuve esa separación porque cualquier cosa que esté fuera de su ámbito natural es de proyección”. Para él la atadura del concepto es muy importante pero al mismo tiempo “soy un contemporáneo y tuve muchos momentos con la Fiesta Nacional del Chamamé y el ballet, porque fue un proceso hasta el público pudo entender”, aclaró. Este año -dijo-, se presenta con un contenido que ofrecerá muchos disparadores. “La gente piensa que hacer danza es fácil y por allí no quieren ver el mismo cuadro dos veces pero sí escuchan la misma interpretación de un tema musical durante 20 años. Eso significa que hay separación de las artes y no es bueno. Por eso sostengo que repetir la obra Compuesto Campiriño que ya tiene otro condimento porque fue ganador de los premios Chúcaro -fuimos nominados en cuatro ternas y ganamos en dos-, es importante porque incluso mucha gente no lo vio al mencho correntino que tampoco puede faltar porque está dirigido a este personaje que capaz no está aquí, en el Cocomarola, pero sí en la tierra correntina”. Además pondrá en escena durante la Fiesta Nacional, dos obras disparadas desde el paisajismo, canciones ilustradas en las que participará Florencia de Pompert con una mirada mucho más descontracturada. E incluso, adelantó, una de las puestas será Los hijos del Santo (obra a estrenar) que es la ceremonia de San Baltasar. s