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Cofradía de San Baltasar

Con el sonar de los tambores despidieron a Abel Rodríguez

En los últimos años había representado, en cada celebración, al santo negro. Quien lo sucederá en esta responsabilidad será Sebastián Valdez.

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El 31 de enero de 1961 nació en Corrientes Abel Tomás Rodríguez, tierra que lo vio crecer, transitar su infancia y adolescencia hasta convertirse en adulto. En su transitar conoció a Ana Rosa, mujer de la que se enamoró y utilizó todo su encanto para conquistarla y convertirla en su esposa. Estas fueron el principio de las palabras que la Cofradía de San Baltasar mencionó en la jornada del martes pasado cuando despidió al hombre que cada 6 de enero, desde 1997 se ponía en la piel del Santo Cambá tras la desaparición física de Tururú y la enfermedad de Chin Chin. En una breve despedida -sus restos fueron cremados-, los miembros de la Cofradía repasaron parte de su historia, de su vida y lo hicieron a su estilo, con amor y el sonar de los tambores. El sábado 23 a las 20 en la iglesia Catedral se oficiará una misa en su honor para rogar por su eterno descanso. “Fue una despedida en la que estuvieron sus familiares y amigos y también los miembros de la Cofradía San Baltasar, entre ellos su sucesor, Sebastián Gonzalo Valdez”, dijo a NORTE de Corrientes Gabriela Caballero, quien también comentó que junto con Pablo Delvalle lo despidieron con el tema musical Cambá Cuá de Osvaldo Sosa Cordero que es el himno del barrio y emblema de la Cofradía de San Baltasar. “Fue un emotivo homenaje para esta noble figura que nos acompañó durante tantos años”, agregó Gabriela. Las palabras que se leyeron en su honor contaban también que desde el momento en que Abel conquistó a quien luego se convertiría en su esposa, pasaron varios años de aquel día, de aquel primer beso, de aquella unión. Amaba profundamente a su esposa, era su complemento, su otra mitad. Fueron bendecidos con la llegada de sus hijos Maximiliano, Sebastián y Eliana. Sus seres queridos lo recordarán como un hombre humilde, carismático que creía en el valor de la palabra. Disfrutaba a pleno de las reuniones, era muy divertido y un buen anfitrión. Es más, era quien cada año organizaba las festividades del 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción de María y cada 6 de enero, junto con la Cofradía preparaba su mejor traje de San Baltasar para arroparse con toda su gala y obsequiar todo su amor y cariño a los niños entregándoles juguetes y diversión por doquier. Dueño de una memoria inquebrantable, de anécdotas interminables y de momentos vividos. El martes pasado, cerró sus ojos y se despidió del plano terrenal. Para sus allegados, se convirtió en una estrella que brillará fuerte en el firmamento, para guiar desde allí a sus seres amados. Cabe recordar que Abel Tomás Rodríguez, quien desde hace varios años se vestía cada enero con los atuendos del Santo Cambá, venía, desde hace varios años, enfrentando una dura batalla contra el cáncer. Incluso fue sometido a varias operaciones. Pero, tal cual lo detallaron sus amigos más allegados, en los últimos meses estaba muy cansado y débil. Lamentablemente, el martes pasado; debieron despedirlo y lo hicieron con todos los honores a quien representaba a la figura del Santo Negro. s