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Milo Lockett, un artista solidario

Con la amabilidad y la buena predisposición que lo caracteriza, despeinado y con su típica ropa de trabajo, lleno de pintura y rodeado de obras que emocionan, encandilan, deslumbran al que las ve, Milo Locket; abrió las puertas de su taller.

 

Milo es un artista que a pesar de su fama internacional, de los premios ganados, de ser uno de los que más vende en Argentina y en el mundo, no pierde su esencia de hombre humilde, solidario, siempre preocupado y ocupado en las necesidades de los demás.

Sin lugar a dudas, el artista chaqueño es un hombre que no sólo logró trascendencia con su obra sino que es capaz de iluminar con ella, la vida de muchas personas.

Milo Lockett es un artista plástico autodidacta, que comenzó su carrera luego de trabajar varios años en la industria textil. Nació en 1967 en la provincia de Chaco.

Sus referentes se encuentran en la obra de Jorge de la Vega, Nigro, Macció y Deira. En varias ocasiones fue becado por Trama, Antorchas y Proyecto ARPA - CFI. 

En 2006 fue artista revelación en ArteBA y en 2007/ ’08/ ’09/ 11´ record de ventas. Dona una promedio de 200 obras para subastas a beneficio. Desde 2000, participa en exposiciones individuales y colectivas en su País y el mundo.

Ha ganado numerosos premios y es participe activo en diversos proyectos sociales.

De esta manera, se comprometió por ejemplo con el proyecto llevado adelante por el doctor Pablo Silvestri Raffin y Daniel Pachela “Mi sueño; mis 15 años”. Así; cuando en 2013, Daniel Pacella sintió la necesidad de trabajar en un proyecto para nenas que cumplieran 15 años, que fueran de sectores vulnerables, pero que se destacaran por su deseo de superación, sus ganas de crecimiento, reflejadas a través de las calificaciones escolares, y convocó al artista, éste no dudó en aportar su granito de arena.

Milo Lockett con su gran generosidad y particular estilo creó la imagen de lo que se conoce como “La nena Locakett” que identifica a esta iniciativa solidaria a través de la cual las niñas pueden cumplir su sueño de festejar sus 15 años más allá de sus imposibilidades económicas.

Solidario, porque participa de numerosas actividades benéficas. Desarrolla Estampando geografía, una serie de talleres que se realizan en pequeñas ciudades del Norte que buscan que los chicos puedan valorar sus obras y el entorno. Y La Gira Interminable, que consiste en la confección de murales en jardines de infantes hechos por chicos con síndrome de Down. También se anima a adelantar el próximo: construir una Casa Garrahan en Resistencia, Chaco.

Ha colaborado para UNICEF, realizado talleres masivos de pintura al aire libre en el Festival de la Triple Frontera, Paraguay, Brasil y Argentina, Chaco, Jujuy, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Buenos Aires. Actualmente se encuentra trabajando junto a Juan Carr en Mundo Invisible.

Esta faceta solidaria, explica el artista chaqueño, nació con la crisis de 2000 cuando empezó a pensar que uno, a través de lo que hace, también puede ayudar. “Me parece muy interesante ser un artista que propone una solución ante la circunstancia social que tiene una comunidad. Así se puede ayudar desde el arte. El hecho de haber trabajado en la periferia, en provincias donde hay menores recursos que en otras, lo inclina a uno a trabajar con personas que muchas veces no tuvieron la posibilidad de acercarse a la pintura, el teatro o el cine”, afirmó.

Es además, un artistas prestigioso que llegó a las más importantes galerías de Buenos Aires, en del interior y de numerosos países europeos. Por ganar el Premio Revelación en el ArteBA 2006, por el abultado volumen de ventas y por la llegada a la gente, que es lo que más valora.

Tiene 40 años y abandonó la industria textil con la crisis de 2001 para dedicarse al arte, profesión que no sólo le dio muchas satisfacciones sino que además, lo acercó y mucho a la gente.

 

 

 

DESTACADO

Siempre hablo de los "baños de realidad", cuando uno se encuentra con eso que al otro le pasa, tan cerca. Me parece muy interesante acortar las distancias. Creo que las personas que todavía tenemos la capacidad de darnos cuenta de que estamos bien podemos ayudar desde un lugar bueno..., no poniéndole parches a la sociedad, sino tratando de demostrar que hay otro camino y que se puede, desde un lugar más ético y solidario.

 

A mí, como pintor, me parece interesante poder cambiar la realidad de las personas por unas horas o por unos días, no con la promesa de para siempre. Uno hace un taller para que se inicie un camino, no para solucionar nada. Algo que estuvo mal durante tantos años uno no lo va a cambiar pintando un mural, pero es un inicio, es arrancar un camino. Y es enunciar que pueden pasar otras cosas, que no está todo mal.