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SE TERMINÓ LA HISTORIA

Colombi y el árbol caído, la leña que se viene

La caída de un árbol en la Costanera sonó en la mañana posterior al rechazo a la Reforma como un feo presagio para el ocupante de la casa ubicada a pocos metros del lugar adonde se desplomó. La imagen de un árbol portentoso caído indica que su destino será ser leña.

Ricardo Colombi ya es leña. Ya fue.

No es más el árbol portentoso que cobijaba a los sectores más conservadores de la política correntina. Ahora, tras varios años de colombismo, como no echó raíces, se desplomó ante el primer ventarrón del sur.

Todo un signo.

Lo malo es que al caer también causó daño, mucho daño. Dos autos aplastados. Consecuencia lógica de la caída.

La alegoría no puede ser más exacta.

Terminó un proceso, y el miércoles negro llegó a las verdes aguas de la tranquilidad de varios años de falta de gestión en serio.

Salud, Seguridad, Educación, los ejes de cualquier gestión en las que puede lucirse un gobierno y pasar a la historia, quedarán para el recuerdo de la peor falta de administración.

De lo único que puede jactarse es haber mantenido un aparato de propaganda verde, que renovaba sus hojas cada año con eslóganes vacíos de contenido y casi cursis. “Arriba Corrientes", "Vamos para Adelante". Frases hechas sin sentido.

Era previsible que ante tanto follaje, el árbol sin raíces se cayera.

No extendió sus brazos entrelazándose con otros árboles para crecer juntos. Se desplomó solitariamente debido al peso de la carga de sus ramas cargadas de contratos basura, socios parásitos, y bienes adquiridos con plata del estado, en medio de una noche oscura y tormentosa.

La leña comenzará a ser talada. Pedazos y astillas irán  a parar a depósitos estatales, oficinas públicas, cargos de sueldos jugosos, o tribunales afines.

Quizás algún conchabo se lleve la parte del león en algún cargo nacional, encabezando una lista senatorial, como último refugio. Pero el poder de la Costanera se terminó. Sin hogar, deberá acomodarse a algún paraguas protector que fueros engañosos pueden dar.

Por lo pronto, Colombi ya es leña.

Quedará reemplazar el viejo tronco.

Sin pena ni gloria, el árbol murió no de pie, sino volteado.