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La falta de planificaciÓn pasa factura con cada lluvia

Corrientes, la ciudad que se edificó sobre el agua y con una mirada corta

La urbanización se hizo sobre arroyos, lagunas y bañados. Entubamientos con siglos de historia hoy no resisten la demanda.

La ciudad fundada por Juan Torres de Vera y Aragón está cumpliendo 429 años de historia, una capital signada por el agua que creció usando como límites los arroyos que iban delimitando las diversas zonas. El paso del tiempo fue forzando entubamientos de arroyos en el centro y dando la espalda a grandes sectores de esteros, cañadas y lagunas en las afueras de la ciudad, donde en períodos de seca las casas se fueron ubicando de manera irregular y sin dar atención a los cursos de agua que emergen en períodos de lluvia.

Para conocer más sobre la historia que se esconde debajo del suelo que pisa cada correntino, NORTE de Corrientes entrevistó al doctor en Geografía, becario del Conicet y docente de la carrera de Ingeniería en Agrimensura de la Unne, Ignacio Contreras, quien realizó entre el 2010 y el 2016 una profunda investigación sobre los riesgos de inundaciones por lluvias como consecuencia de la dinámica de expansión urbana sobre paisajes anegadizos.

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Los estudios de Contreras y Fantín, iniciaron en el 2010 y lograron dar un pantallazo sobre la situación real tanto de la capital como también de las localidades cercanas como Santa Ana y San Luis del Palmar, hoy gravemente afectadas por las inundaciones, poniendo el foco en la falta de planificación que a lo largo de los años signó las construcciones de la ciudad.

-¿Qué hay debajo de nuestros pies?

-La pregunta es amplia, pero puedo resumir diciendo que depende en qué parte de la ciudad uno se pare la situación va a ser diferente. Por ejemplo, en todo lo que es el casco céntrico es conocido por todos la presencia de cuatro arroyos principales: Salamanca e Isiró al Sudoeste y el Poncho Verde y el Manantiales al Este, limitaban la expansión de la ciudad. Mientras que saliendo del centro hay bañados, esteros, cañadas, lagunas. La zona de La Olla, Laguna Seca, Mil Viviendas, Laguna Brava y Ponce, San Gerónimo son conocidas por los problemas que acarrean las lluvias, porque en realidad son zonas de lagunas. Resumo diciendo que siempre debajo de nuestros pies hay agua.

-¿Qué consecuencias ha traído a lo largo de la historia?

-En la zona céntrica los arroyos fueron entubados pero hay una realidad y es que cuando hay lluvias torrenciales el caudal aumenta de manera considerable y no dan abasto para drenar, por eso se produce el anegamiento de calles o bien situaciones como las que vimos en la zona de Poncho Verde hace algunos años, o bien las que están ocurriendo recientemente en la avenida Jorge Romero. Se producen socavamientos y se desmorona. (Ver cuadro). No soy ingeniero para explicar estas situaciones -remarca el investigador de la Universidad Nacional del Nordeste-. -(Retoma Contreras) En lo que respecta a los lugares con esteros y bañados, la situación es muy distinta allí. En períodos de sequía las familias ocupan lugares de lagunas, sitios que en temporadas de lluvias se llenan de agua, también aparece la especulación inmobiliaria que en tiempo de sequía aprovecha para vender sitios que son inundables.

-En este contexto, ¿cómo creció la ciudad?

-La ciudad ha eludido las distintas vicisitudes que se fueron presentando en la ocupación de nuevos espacios. En primer lugar, se esquivaron los distintos arroyos que se encontraban dentro del casco urbano, los cuales posteriormente fueron entubados en vistas de una densificación de la ciudad. Lamentablemente, si bien hoy en día se han realizado obras que mejoran el sistema de desagüe pluvial, los valles de estos arroyos continúan activos y, sumado al encauzamiento producido por las calles y a la saturación de dicho sistema, entre otros; dentro del casco céntrico se forman verdaderos torrentes que traen aparejados importantes problemas a la ciudad en períodos de intensas lluvias. La expansión urbana ha contribuido a la desaparición de 33 lagunas de la Lomada Norte equivalentes a aproximadamente 3,4 km2 (10% de los espacios ocupados por el crecimiento espacial). Sobre una de las citadas lagunas de gran tamaño, se ha edificado el barrio llamado “Laguna Seca”, el que presenta en la actualidad grandes problemas de anegamiento.

-¿Durante la investiga­ción, ¿lograste calcular la cantidad de familias que están afectadas por la fal­ta de planificación?

-Es muy difícil hablar de cantidad de familias que actualmente estén afecta­das por haber comprado terreno o haberse instalado en zonas de lagunas o este­ros, se debe tener en cuen­ta que se realizan obras de manera continua, además de que las zonas crecen de constantemente.

Sí, me atrevo a decir que en el ejido de la capi­tal correntina y aledaños hay unas 56 lagunas y una gran cantidad de ellas tie­nen construcciones a las que ocasionan serio daño en los períodos de lluvia, porque desbordan al tener las napas totalmente satu­radas.

-¿A qué se debe las inundaciones?

-Hay una realidad y es que los períodos de lluvias son de dos años al igual que los secos, ahora el de lluvia ha llegado a los tres años, lo que hace que las napas estén saturadas y el agua sólo tienda a subir, por eso es que las lagunas salen de sus límites naturales y se expanden.

-¿A qué es lo que hay que prestar mayor atención en este contexto?

-Las inundacio­nes traen pérdidas materiales, pero lo preocupante es que se trata de agua estancada lo cual acarrea la presencia de en­fermedades que comienzan a vivir con las personas. Eso debe ser atendido de manera especial.

Debemos entender como correntinos que así como Catamarca tiene los mil y un tonos de verde, Corrien­tes tiene mil tonos de azu­les. s

CONTEXTO

Entre 1929 y 1944 se construyó la avenida Costanera y, más tar­de, el entubamiento de los arroyos Salamanca (1932 - 1938) y Poncho Verde (1957 - 1959), la pavimentación de las avenidas 3 de Abril (1949 - 1952) y Maipú (1958 - 1960) permitió una rápida urbani­zación, mientras que extensos espacios públicos como el hi­pódromo y el campo de aviación del Aero Club, se convirtieron en barreras que frena­ban la nueva expan­sión que experimenta­ba la ciudad (Maeder y Gutiérrez, 2003).

La información so­bre los cursos de agua que limitaron esta capital es mucha, los historiadores aseguran que la fisonomía de la ciudad era comple­tamente distinta de­corada con puentes y cursos de agua dentro del casco histórico de Corrientes.

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Un aviso científico que fue desoído

La investigación de Contreras alertó tiempo atrás sobre la situación que aqueja a varias zonas. Entre los puntos destacados el informe remarca, “es evidente que la ex­pansión urbana genera un impacto en la naturaleza por lo que resulta fundamental contar con políticas de ordenamiento te­rritorial que actúen como reguladoras de los frentes de avance de una ciudad, más aún cuando las condiciones naturales pue­den dejar expuestas a la población”.

También remarca: “La ciudad de Co­rrientes no presenta lugares propicios para su expansión en todas las direcciones, esto conlleva a que aquellos sitios más favora­bles sean muy demandados y por consi­guiente aumente el valor de la tierra aso­ciado a la especulación inmobiliaria”. s