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La importancia de las palabras

Hay que animarse a hablar de cáncer, con las palabras precisas, sin tabúes, sin prejuicios, sin estereotipos, porque de esa forma se puede contribuir a mejorar la prevención y la detección a tiempo.

Convencidos de que las palabras pueden construir realidades, afianzar mitos y perpetuar inequidades, organizaciones de la sociedad civil decidieron centrarse en la importancia que tienen las palabras a la hora de curar, de tomar conciencia y de sobrellevar situaciones.

Cada 4 de febrero se conmemora el Día Mundial del Cáncer, y una docena de organizaciones sociales decidieron relanzar la campaña “Cáncer: hablemos en positivo”, que durante el año pasado tuvo muy buenos resultados. Sugirieron -como comunidad- reemplazar algunos términos por otros, para aportar una mirada positiva a esta enfermedad, al tiempo que proponen un abordaje integral e inclusivo. Según datos publicados por el Instituto Nacional del Cáncer, se diagnostican más de 115 mil nuevos casos por año en Argentina, lo que representa más de 300 casos por día. Los tipos de cáncer más frecuentes son -en orden estadístico- el de mama, colon-recto, pulmón, próstata, cuello uterino, riñón, páncreas, estómago, vejiga, linfoma no-hodkin y las leucemias. Ante este panorama, no hay duda de que se vuelve prioritario todo lo que pueda hacerse para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de esta condición. Y en este sentido, el uso que se hace de las palabras aparece como un aspecto sobre el que se puede y debe trabajar. El año pasado, las organizaciones se unieron para lanzar esta campaña porque les parecía que era necesario llevar la conversación sobre cáncer a otro nivel, más humano, más optimista, más acorde con la actualidad. “Cuesta contar en el trabajo, que se tiene o tuvo cáncer, hay preguntas que no nos animamos a hacerles a nuestro papá, mamá o pareja ante un cáncer; no se sabe qué decir ante un amigo con cáncer”, explica. Las palabras que se usan en torno al cáncer pueden afianzar estereotipos, mitos, inequidades o, simplemente, alejarnos de la realidad. Ante un cáncer, lo que se emprende es un camino, algo que toca transitar y durante el cual se puede crecer mucho y vivir plenamente. Si se habla sobre el cáncer con todas las letras se lograría cambiar en la comunidad, por ejemplo, el mito de que “cáncer” es sinónimo de “muerte”. De acuerdo con el Movimiento Ayuda Cáncer de Mama, su presidenta destaca que dejaron de “usar la palabra ‘lucha’, tan instalada, generando mensajes positivos que concienticen, convencidas de que no sólo es preciso hablar sobre cáncer, sino hacerlo con propiedad y cuidando las palabras que utilizamos”. “Tenemos que animarnos a hablar de cáncer, con las palabras precisas, sin tabúes, sin prejuicios, sin estereotipos, porque poniendo sobre la mesa el tema, seguramente podremos contribuir a mejorar la prevención y la detección a tiempo, dos aspectos indispensables para mejorar la supervivencia ante el cáncer”, remarcó Matías Chacón, médico oncólogo y presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica y miembro de Fundación Fuca. “Debemos cambiar la terminología porque el cáncer no es la peor de las enfermedades. No nombrarla, aunque parezca increíble, puede provocar que los pacientes teman ir a la consulta. Tenemos que lograr que la gente le pierda el miedo al cáncer. Las palabras que utilizamos pueden asustar o ayudar en el diagnóstico precoz”, explicó Analía Montórfano, asistente general de la Fundación Tiempo de Vivir. En muchos casos, las chances de curación o control del cáncer son muy elevadas si el diagnóstico se realiza a tiempo, como en los cánceres de mama, de colon, de piel o de próstata. Por lo tanto, es indispensable visitar al médico y realizarse los chequeos correspondientes en cada etapa de la vida con la periodicidad que el profesional indique, pero también ayuda la actitud positiva y el uso de las palabras que no incentiven los miedos.s