Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.nortecorrientes.com/a/145654

¿Quién dejó entrar a los narcos?

El abandono, la negligencia y la corrupción en la frontera, a la que se refiere Macri, no se gestó de un día para el otro, fue un proceso que demandó articulación de irresponsabilidades.

El mismo día en que se cumplieron dos años del Operativo Sapucay que dejó al descubierto la penetración del narcotráfico en el país, a través de Itatí, y sus ramificaciones en distintas esferas institucionales de la provincia, el presidente Mauricio Macri aludió a la batalla emprendida contra el negocio de la droga durante su gestión. Dijo, sin mencionar específicamente al megaoperativo, que hubo un “cambio histórico” en el custodio de la frontera y en esa línea resaltó que había “corrupción, abandono y negligencia”. Hay que concederle que esta afirmación se ajusta a la realidad y por otra parte no es menos cierto que su gobierno produjo un gran avance en la tarea de combatir al narcotráfico, especialmente en la frontera Norte del país. Uno de los pocos logros que se le pueden anotar a la administración Cambiemos es la decisión de dar esta batalla, el problema para sus partidarios es que al mismo tiempo quedó al desnudo la responsabilidad de las autoridades locales que vivían distraídas o dormían la siesta mientras la marihuana llegaba a estas costas y circulaba por las rutas rumbo a los mercados más grandes.

Quizás el Presidente no tomó nota de que su afirmación contrastaba con la actuación de sus socios en la región, pero el hecho es que el “cambio histórico” no hizo más que dejar en evidencia a aquellos que han gobernado los últimos 20 años en Corrientes y en provincias vecinas. El abandono, la negligencia, la corrupción a la que se refiere Macri, no se gestó de un día para el otro, fue un proceso que demandó una articulación de irresponsabilidades entre la Nación y las provincias. Quizás, una articulación tácita, no programada, pero claramente hubo una complementación que facilitó la “infiltración de todo tipo de organización delictiva”, tal como lo señaló el mandatario. Si el Estado nacional, en el turno anterior de gobierno, fue culpable del abandono, los gobiernos locales no están exentos de igual imputación, especialmente cuando de las investigaciones judiciales por narcotráfico surge que están involucrados autoridades municipales, funcionarios de toda laya, comisarios y efectivos de la Policía provincial y agentes de distintas fuerzas de seguridad nacional. Resulta imposible eximir a las provincias; el desconocimiento no califica como atenuante. Sobre todo porque hubo suficientes señales de alarma temprana que dieron los miembros de la Iglesia católica y que no fueron atendidas. En 2013, cuando en la campaña para su reelección el entonces gobernador Horacio Ricardo Colombi dijo que si ganaba el kirchnerismo vendría la droga, la prostitución y el tráfico de armas, sabía de lo que hablaba. ¿Y qué hizo? Cuatro años después, en marzo de 2017, el Operativo Sapucay puso en evidencia que el vaticinio tenía sustento. Alguien podrá decir -y con razón- que el hombre estaba en lo cierto, pero el hecho irrefutable es que siendo el jefe del Poder Ejecutivo Provincial no hizo nada al respecto. Al comisario de Itatí, salpicado por el narcotráfico, no lo puso el kirchnerismo sino el Gobierno provincial. La potestad de la seguridad pública en la localidad y en las rutas es de la Provincia, no de la Nación. La vigilancia preventiva debe ser ejercida por la Policía de Corrientes, más allá de la competencia que las Fuerzas Federales (como Gendarmería, Prefectura o Policía) puedan tener en la frontera. Hay una responsabilidad primaria de la Provincia que, lejos de la eximición agrava la culpa de la contaminación del narcotráfico. Por eso cuando Macri critica lo que no se hizo para custodiar la frontera, la amonestación no sólo le cabe al kirchnerismo, también embarra a sus socios en estas latitudes.s