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La especulación como modelo

El programa de plazos fijos on line tiene a los bancos públicos como principales actores. ¿Acaso su misión no es fomentar la producción?

El Banco de la Nación Argentina y un puñado de bancos provinciales, que son controlados o tienen participación accionaria de los esta­dos provinciales, se convirtieron en el motor de empuje del programa de plazos fijos on line para no clientes, iniciativa impulsada por el Gobierno Nacional -a través del Banco Central- y que responde al esquema monetario restrictivo para mantener a raya al mercado cambiario y a la inflación. El procedimiento, que se sus­tenta en tasas de interés altísimas, tiene un fuerte sesgo especulativo. El Nación ofrece tasas de 55% y los ban­cos provinciales entre el 50 y el 52%. En ese lote está el Banco de Corrientes, que bajo la fachada de una Socie­dad Anónima se sostiene con re­cursos del erario público, es decir del millón de correntinos. Pues bien, la entidad que es de todos está jugando fuerte en el mercado financiero alimentando un siste­ma especulativo que, combinado con otros factores, profundiza la crisis recesiva que atraviesa la Ar­gentina.
El Banco de Corrientes no es la única entidad de carácter provin­cial enrolado en este negocio, el Banco San Juan, Banco de Santa Cruz, Banco de Entre Ríos y Nue­vo Banco de Santa Fe también están en la lista y ofrecen tasa de 50,25%, el Banco de Formosa 50%, el Banco del Chubut 46%. Por ahora hay 16 entidades (entre públi­cas y privadas) adheridas al programa, que comenzó a regir el 30 de abril y hoy completará 10 días hábiles de actividad.
Resulta llamativo que los bancos de constitución estatal, como el Nación o el Corrientes, sean los prin­cipales actores de un modelo financiero que si bien es lucrativo, tiene al mismo tiempo un costado pernicio­so ya que esmerila la actividad productiva y cualquier vocación en ese sentido y la reemplaza por el ocio es­peculativo. Es el agio del capital sin trabajo. A largo pla­zo termina destruyendo las herramientas genuinas de crecimiento de una sociedad.
¿Quién querrá arriesgarse a un emprendimiento si en el banco su capital, sea mucho o poco, se multipli­ca al 55% anual? No hay negocio, por más exitoso que sea, que otorgue una renta de esa magnitud. Cualquier plazo fijo es mejor inversión que poner el dinero en un kiosco, una tienda, un taller, una empresa. Antes que comprar animales o semillas para sembrar, en lugar de equipar un campo, desarrollar un proyecto productivo, resulta más beneficioso suscribir un plazo fijo on line y sentarse a vivir de los intereses. Ni siquiera es necesario moverse, se puede hacer a través de una computadora o un celular.
La ausencia de créditos para inversiones de trabajo, o la existencia de créditos a cos­tos astronómicos, se explica en buena medida por este esquema que ha cooptado a los bancos en el negocio especulativo antes que en el fomento de la producción. Lo preocupante es se trata de la banca pública la que está motorizando la rueda. Y el ejemplo, distorsivo, proviene de arriba. Con un prome­dio de 1.250 operaciones por día, el Banco Nación es la entidad que más depósitos captó desde la pues­ta en marcha del sistema de plazo fijo on line para no clientes, por un monto total superior a los $1.514 millones.
Con el aliciente de contar con una de las tasas más atractivas del mercado, de 55% anual para los depósi­tos a 30 días, el Nación concretó un total de 10.011 ope­raciones hasta el viernes pasado.
El 30 de abril pasado, cuando comenzó a regir for­malmente la operatoria, siete entidades bancarias sa­lieron a ofrecer esta propuesta a los no clientes, pero con el paso de los días la cantidad de bancos que se su­maron a esta iniciativa fue creciendo, ya son dieciséis. Extraño, los privados -como el Santander Río, Galicia, Banco Provincia, BBVA Francés, Macro, HSBC e ICBC- aún no se plegaron, pero también ofrecen tasas gene­rosas que ronda entre el 45 y 47%.
El modelo especulativo seduce en todos los frentes.s