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Goya frente a los despojos de una guerra comercial millonaria entre tabacaleras

Sin remordimientos Massalin bajó la persiana. Su competidora, Sarandí, amenaza con ir a la justicia. Las es­quirlas rozan a la intendencia.

En vano resultaron los esfuerzos del Gobierno provincial y también de la Municipalidad de Goya. Ni siquiera las gestiones a nivel nacional, encabezadas por el ministro de Producción, Dante Sica, consiguieron cambiar el curso de los he­chos. No hubo atenuantes, la firma Massalin Particulares avanzó con su decisión de desmantelar la planta que tenía en la segunda ciudad de la provincia de Corrientes y trasladó todo el potencial a la localidad de Merlo (Buenos Aires) para competir fuerte contra Sarandí, una empresa en expansión que merced a un polémico fallo judicial ha ganado terreno y comenzó a quitarle parte del mercado del tabaco que antes gober­naba a voluntad.

La multinacional, que fa­brica Philip Morris (Goya era la tercera planta de produc­ción a nivel mundial, según el intendente Ignacio Osella) tomó una medida de neto corte capitalista. Después de pujar sin éxito en la Justicia y de gestionar ante la Casa Rosada bajó las persianas en Goya y dejó más de 200 per­sonas a la intemperie laboral. Los intentos del gobernador Gustavo Valdés y el inten­dente Osella resultaron in­fructuosos; tenían destino de fracaso frente a un conflicto de intereses multimillona­rios que excedía largamente la capacidad de maniobra de la Provincia. Hace un mes, en octubre pasado, cuando comenzaron los amagues de cierre, NORTE de Corrien­tes reveló el entramado del enfrentamiento que tenía a la segunda ciudad de la pro­vincia como epicentro. “El negocio multimillonario del tabaco que empuja a Goya a una encrucijada”, fue el título el domingo 20 de octubre.

Había poco por hacer, sal­vo darle a Massalin lo que ne­cesitaba: un fallo judicial que revocara el privilegio que hoy goza Sarandí de vender sus cigarrillos a mitad de precio. Un diferendo con carátula tributaria, que en realidad es­conde el destino de miles de millones de pesos.

Esa discusión (judicial) to­davía está en proceso entre las dos empresas, mientras tanto Massalin resolvió achi­car costos y cerró en Goya. Los despojos le quedan a la Intendencia local, que para colmo tiene que esquivar las esquirlas de un enfrenta­miento ajeno en el que algún tipo de participación tuvo.

Como colofón de una se­mana caliente, trascendió que la Tabacalera Sarandí estudia demandar a Mas­salin Particulares, al ministro de Produccion de la Nación, Dante Sica, y al intendente de Goya (Corrientes), Igna­cio Osella, ante la “constan­te persecución y difamación tanto política y social como empresarial durante la úl­timas semanas”, según ex­presó el viernes la compañía a través de un comunicado remitido a los medios. La agencia oficial Télam se hizo eco de la advertencia y emi­tió un despacho cronicando la situación.

La tabacalera nacional señala que resulta “de una bajeza profesional y empre­sarial incalificable por parte de la Multinacional Massalin lo que ha hecho en Goya du­rante las últimas 5 semanas, manipulando a toda una so­ciedad y una Provincia como Corrientes, acusando y cul­pando a una empresa local argentina como Sarandí de sus propias decisiones y en­cubriendo un despido masi­vo de personal, sólo debido a decisiones corporativas y comerciales de su propio ne­gocio digitado desde Suiza”. El comunicado lleva la firma de Francisco Mármol, vocero de la Tabacalera Sarandí.

Desde la Intendencia de Goya salieron a despegarse del enfrentamiento y comen­zaron con cuestionamientos a Massalin Particulares, a la que antes respaldaban. Es que para completar el saldo negativo, el Municipio po­dría verse envuelto en una demanda judicial por una guerra ajena, que sólo le dejó penurias.

En este contexto y tras conocerse la noti­cia del cierre de la fá­brica de cigarrillos en Goya el martes pasa­do, en los últimos días la dirigencia gremial se llamó a silencio; al igual que los legislado­res provinciales y na­cionales que en el ini­cio -hace un mes- del conflicto, intervinieron en las gestiones para evitar que la planta ta­bacalera baje sus per­sianas.

Inclusive tanto los legisladores y sindi­calistas habían sido convocados por el Mu­nicipio de Goya -en ese entonces- para aunar criterios y se habían conformado comisio­nes de trabajo para avanzar con las gestio­nes tanto a nivel pro­vincial como nacional, y evitar lo que hoy ya es historia: el cierre de la industria tabacalera más importante en la segunda ciudad de la provincia. 

Osella: La fábrica de cigarrillos de Goya era la tercera en productividad a nivel mundial

Los goyanos aún no salen del asombro ante el cierre definitivo de la fábrica de cigarrillos en la segunda ciu­dad de la provincia. Estaba tercera en productividad a nivel mundial, respecto a las otras fábricas de Philips Mo­rris en otros países. Así lo ad­mitió el intendente de Goya, Ignacio Osella, quien en diá­logo con NORTE de Corrien­tes remarcó que “el cierre de Massalin en Goya no fue por una cuestión económica y eso hoy lo ratifiqué, porque Goya era la tercera planta de Philips Morris en producti­vidad a nivel mundial. Esto fue una decisión estratégica, se querían ir y quedarse sólo con una fábrica en el país, la de Merlo”, relató el jefe co­munal a este matutino. En cuanto a la producción, con­fió que “en la planta de Goya por hora se hacían 10 mil pa­quetes de cigarrillos. Por día se producían 45.000.000 de cigarrillos, que equivalen a 2 millones y pico de atados por día”. Al mismo tiempo analizó: “La verdad es que aún no puedo creer y no en­tiendo por qué la fábrica se fue de Goya. El año pasado invirtió más de 30 millones de dólares en tecnología de punta. La mano de obra allí era calificada. Los empleados se capacitaban permanente­mente. La maquinaria no se apagaba nunca; sólo para ha­cer mantenimiento. La pro­ducción de cigarrillos nunca paró en Goya”, consignó Ose­lla, aún sacudido por la noti­cia del cierre de Massalin en la segunda ciudad de la pro­vincia, cuna de la industria tabacalera en Corrientes.

En este contexto, Osella resaltó que “Massalin no cumplió la ley, ya que no respetó la conciliación obli­gatoria dictada por la Pro­vincia, y anunció el cierre y negoció con los trabajadores las indemnizaciones corres­pondientes”. “Terminó el plazo de la conciliación a nivel nacional el 19, para dar chance a que se expi­da la Justicia Federal. Pero los sindicatos tabacaleros hicieron una nueva pre­sentación en Trabajo de la Provincia y ésa estaba firme al momento del cierre de la planta”, explicó el jefe comunal. “Tuvieron un des­manejo de todo. Trajeron pa­tovicas de Buenos Aires para custodiar la planta. Sacaron el sistema de seguridad que había y pusieron seguridad propia para comenzar a des­mantelar la fábrica, como si los empleados fueran a rea­lizar alguna medida de pro­testa por los despidos. No sé qué habrán pensado los di­rectivos de Massalin. Sé que vino una directora de Merlo a comunicarles la noticia”, cuestionó el intendente.

La emblemática fábri­ca producía por día 45.000.000 de cigarrillos, casi 2 millones de atados.

Hay fuerte expectativa por la posible instalación de otra planta tabacalera en la ciudad de Goya, aunque aún no hay nada concreto. Según versiones oficiales, las gestiones están avanza­das (con Sarandí), pero no se conocen detalles.

Sin dejar de advertir que el Gobierno ha hecho “lo imposible” para evitar que Massalín se vaya, el inten­dente Osella explica que “el gobernador Valdés viene dialogando con los dueños de Sarandí, estamos expec­tantes, pero no puedo gene­rar afirmaciones. Las gestio­nes continúan”.

Por otra parte reflexionó: “Es lamentable, la Justicia llega tarde. La Corte Su­prema se llamó a silencio, desgraciadamente no se expidió respecto a nuestras presentaciones” para evitar que Massalín cierre la planta goyana.

Mientras tanto, desde el Municipio barajan junto a la dirigencia gremial taba­calera alternativas indus­triales y productivas para dar continuidad laboral a los más de 200 empleados que quedaron en la calle, sin el sustento diario para sus familias. “Desde que cerró Massalin estoy en contacto con los gremios, el Sindi­cato de Obreros del Tabaco (SOT) y el Sindicato Único de Empleados del Tabaco de la República Argentina (Suetra) de Goya, para avan­zar con alternativas para los empleados cesanteados; el diálogo está abierto y busca­remos la manera de generar puestos de trabajo”, mani­festó el intendente de Goya a este diario.

En este marco, continúa el desmantelamiento de la fá­brica de cigarrillos. Para ello fueron convocados decenas de obreros coreanos, que en varios camiones trabaja­ron intensamente durante toda la mañana de ayer para desarmar las máquinas de la planta de Massalin Particu­lares en Goya, según consig­na el portal TN Goya, las que serán trasladadas a Merlo, en la provincia de Buenos Aires, tras la decisión de la empresa de cerrar la fábrica luego de 65 años de funcio­namiento en la segunda ciu­dad de la provincia.

Por otro lado, el jueves en el Hotel Condado del casi­no, en uno de sus salones se completaron las rúbricas individuales por el resarci­miento que les corresponde a los trabajadores despedi­dos. Para el viernes estaba prevista una audiencia con­ciliatoria dictada por la Pro­vincia, pero se suspendió.

Los ex empleados firma­ron los papeles correspon­dientes a la indemnización establecida por la legisla­ción vigente.

La fábrica quedó vacía

Apenas se decretó el cierre de Massalin Particulares en Goya comenzaron con las tareas de desmantelamiento de las máquinas, tarea que estuvo a cargo de personal foráneo (dicen que coreanos), aunque algunos ex empleados cola­boraron con el trabajo, que seguirá durante el verano hasta terminar el desalojo. Algunos ingenieros y el médico de la planta permanecerán hasta fines de marzo.

El predio, que es propiedad de la compañía multinacional, ocupa unas seis manzanas y además de la nave central, que ahora está parcialmente vacía, hay barracas y distintas de­pendencias administrativas. Se desconoce cuál será su des­tino. Además la firma tiene un campo de deportes a la salida de la ciudad, con pileta.

Según versiones, en el Gobierno estudian la posibilidad de montar allí un proyecto productivo vinculado a la madera. Sobre la posible llegada de Sarandí (la competencia de Mas­salin) no hay novedades.

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