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COMISARIO QUE RESCATÓ A REHENES EN HOTEL DE ESQUINA

“La mujer estaba tirada en el suelo ensangrentada, creí que estaba muerta”

Carlos Quiroz liberó en 2105 a cinco personas de un hombre armado, entre ellas una embarazada que reci­bió 7 disparos.

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La semana pasada se co­noció el ascenso extraordi­nario de dos funcionarios de la localidad de Esquina, quienes en marzo del año 2015 rescataron a cinco re­henes del Hotel Alemán, ubicado en la calle Serrano Soto 538 de esa ciudad, entre ellos una mujer embarazada (Antonia Catalina Ocampo) que había recibido siete dis­paros. La víctima, gracias a la pericia de los agentes fue salvada y pudo dar a luz. Pasaron más de cuatro años y NORTE de Corrientes entrevistó a Carlos Quiroz, uno de los agentes que ese día ejerció un acto de arrojo, por lo que fue ascendido a comisario mayor.

—¿Se acuerda como ocurrieron los hechos?

—Cuando llegué al Ho­tel Alemán, Ramón Ruggeri (otro de los policías, ascen­dido a oficial principal) ya estaba en el lugar y asegu­ramos el perímetro. En ese momento llegó el juez de Instrucción de Esquina y otras autoridades judiciales, y se comenzó una negocia­ción que se extendió desde las 6 de la mañana hasta las 14 aproximadamente, cuando el hombre (Alberto Argentino Reboledo) se en­tregó.

—¿Cómo lo vio a Rebole­do, estaba nervioso?

—Muy seguro de lo que hacía. Cuando hacía mo­vimientos con el arma que tenía, que sabíamos que estaba cargada, estaba muy tranquilo, aplomado, en ningún momento perdió la calma.

Luego de tratativas logra­mos que libere a los rehenes. Es ahí cuando me eligió para que yo entre a buscarlos. En ese momento me puse nervioso porque tenía que entrar sin chaleco antibalas, sin arma, manos en alto, sin saber lo que me esperaba. Pero tomé valor e ingresé. En el hall del hotel había un charco de sangre.

—¿Cómo vio a la mujer?

—La mujer estaba tirada en el suelo ensangrentada, creí que estaba muerta. Los rehenes se encontraban en el primer piso, eran cuatro personas, a quienes las res­catamos. Nosotros pensába­mos que eran dos personas armadas. A Reboledo lo te­nía a un espacio de no más de un metro. Pero no quería­mos reducirlo, porque hasta ese momento pensábamos que había otro cómplice ar­mado en otra parte del edi­ficio, y que cualquier acción que pudiéramos hacer po­dría poner en riesgo la vida de los rehenes.

Después lo convencimos de que deje entrar al médico de Policía, el doctor Davino, para que examine a la mujer que estaba herida y que ya había perdido mucha san­gre. Cuando el médico se acerca, la mujer le toma la mano, ahí nos dimos cuenta de que estaba viva.

—El ataque estaba diri­gido a la mujer. ¿Cómo lo­graron que les deje entrar para sacarla?

—En ese momento le pedimos que deje entrar la camilla. Y Reboledo me decía: “No va a vivir, si le descargué el cargador del revólver”. Hasta que logra­mos convencerlo de que deje ingresar a los médicos y que la retiren. Luego nos enteramos de que estaba embarazada. En el hospital le salvaron la vida, eso fue un milagro, y pudo dar a luz a su hija.

—¿Alguna vez volvió a verla a Ocampo?

—El año pasado la vimos, su hija ya está grande, aho­ra tiene cuatro años. Es una gran satisfacción.

—¿Cómo fue la entrega de Reboledo?

—Estaba Alejandro Botti­ni, el mediador de la Policía, quien logró que el hombre entregue las dos amas que tenía, porque en un momen­to se había querido suicidar. Afortunadamente depuso las armas y fue detenido. Fue llevado a juicio y conde­nado. 

Condenado por intento de femicidio

Alberto Argentino Reboledo fue condena­do a 18 años por el in­tento de homicidio de su ex pareja, Antonia Catalina Ocampo. En la mañana del 31 de marzo de 2015 -durante una toma de rehenes en un hotel de la localidad de Esquina- Reboledo, de 38 años, le disparó sie­te tiros con un revólver calibre 32 a Ocampo, de 27, quien estaba emba­razada. La mujer sobre­vivió y también la hija que llevaba en el vien­tre, a quien dio a luz en septiembre de ese año. El juicio, que se realizó a finales de 2015, duró un día. Reboledo fue hallado culpable de los delitos de intento de homicidio doblemente calificado, agravado por el uso de arma de fue­go, privación ilegítima de la libertad calificada por violencia y amena­zas y portación ilegal de arma, todo en concurso real. La condena quedó firme

Un reconocimiento que muestra el profesionalismo de toda la Policía

El comisario Carlos Quiroz relató que el hecho ocurrido en marzo del año 2015, “fue una situación que nunca se vivió” en la provincia, a pesar de lo cual “la Policía de Corrientes mostró un profesionalismo y ser­vicio”. Por otro lado afirmó que “es un reco­nocimiento para el profesionalismo de toda la institución que todos los días trabaja para la seguridad”.

—¿Cree que la Policía está preparada para los nuevos desafíos?

—Sí, totalmente; estamos preparados. En la Jefatura se hacen los cursos de actualiza­ción constantemente. Pero lo que te hace es la calle, que te da aplomo, lo que permite es­tar cerca de la gente, y sobre todo preservar la vida.

—¿En algún momento pensó en dejar la Policía?

—Cuando trabajaba en Goya, en 2004, re­cibí un disparo de una escopeta 16 mm, del que me quedaron 50 perdigones en el cuer­po. En ese momento no podía caminar, y no pude hacerlo por un largo tiempo. Luego de una rehabilitación con caminador y fisiote­rapia logré salir adelante. En ese momento me podía jubilar, pero no me veía haciendo otra cosa y decidí seguir adelante. No me arrepiento de haber seguido.

—Si su hijo quiere ser policía, ¿qué le diría?

—Santino Nicolás se llama mi hijo, él es chiquito, y ya viene acá a la Comisaría y quiere subir al patrullero. Le gusta estar acá con los muchachos. Si en un momento de­cide ser policía lo apoyaría totalmente, sería un orgullo.

El Decreto Nº 3.497 del Gobierno provin­cial dispuso el ascenso inmediato de Carlos Gabriel Quiroz a comisario mayor y de Ra­món Ruggeri al inmediato grado superior, de ascenso de mérito extraordinario. El decreto fue refrendado además por el Ministerio de Seguridad de la Provincia.s