Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.nortecorrientes.com/a/154313

Una sana costumbre, ¡Tricampeonas!

No le busquen explicaciones, porque no las hay. O quizá sí: el amor propio, el corazón y el espíritu ganador. Un poco de todo tuvo este Boca Unidos que se consagró en la tarde del sábado como tricampeón del Torneo Oficial de Cestoball, una marca histórica y de privilegio. Las Aurirrojas vencieron 89-79 a Regatas y cerraron la serie final 2-0. Por Juan Pablo Riquelme 

El elenco conducido por Ramón Miño le volvió a ganar el pasado sábado a las remeras y, tras sentenciar la serie final 2 a 0, obtuvo su tercer título oficial de manera consecutiva, privilegio que se dan unos pocos en todo el cestoball argentino. Las chicas marcan una supremacía notable sobre el resto, revalidándolo una y otra vez.

La sana costumbre no es solo alzar una, dos o tres copas, sino ganarle a Regatas. Es la segunda definición en fila que las guerreras superan al mismo rival, y de principio a fin. Los últimos encuentros entre sí entregaron el corazón para no darle chance alguna de torcer la historia.

Otra vez la misión no iba a ser fácil en un mediodía caluroso de sábado en cancha de Colón. Con la vuelta de algunas jugadoras, las dirigidas por Romy Romero estaban entre la espada y la pared buscando la victoria para seguir con vida. Un triple de Marina Raimondo y una conversión de Ana Laura Martínez inclinaron la balanza en los primeros minutos para las fantasmas con un 7 a 2. La respuesta fue inmediata: parcial de 9-0, de la mano de las hermanas Juliana y Valeria Miño, que oficiaron de móviles para realizar la transición rápida.

Fue un primer tempo apasionante, como las últimas definiciones que nos regalaron ambos conjuntos. Pero las nuestras siempre cuentan con ese plus: la templanza y el corazón en los instantes de peso. A falta de 5' para el final del primer tiempo, el marcador demostraba la paridad con un 39 iguales, sostenidos por Martínez en un costado y por Juli Miño en el otro. Recién sobre los últimos minutos, una leve ventaja mandó al descanso a las aurirrojas imponiéndose 53 a 50, cerrando mejor el primer período.

Y el entretiempo le sentó mejor a las dirigidas por Ramón Miño que sacaron ventaja de 63 a 56 pasando los primeros cinco minutos en base a la aguerrida defensa con el buen desempeño de Laura Graciani, quien fue reemplazada por Silvina Martínez, dos que entienden el trabajo en el fondo. Una falta técnica cobrada al banco de suplentes rojo y amarillo, acercó a Regatas por tres puntos (65-62), pero Ana Laura Martínez desperdició varias chances desde el punto de penal y Boca Unidos no se lo dejó pasar: en 9' del segundo tiempo, la distancia máxima fue de 13 puntos (77 a 64) y a partir de allí, las guerreras construyeron el tricampeonato.

Las remeras insinuaron una última reacción descontando puntos siempre a través de Martínez y la insistencia de Guillermina Blanco. El reloj se hizo enemigo una vez más de las azules, que padecieron en su máxima versión al mejor equipo de la región. La ventaja varió pero siempre rozando los diez puntos hasta el final, cuando la expulsión por doble amarilla de Gimena Fernández a falta de 46" empezó a desatar toda la algarabía de amigos, familiares y simpatizantes ribereños. El lumínico marcó el 89 a 79 final.

Una hegemonía que parece no tener fin. Un buen equipo es el que sabe levantarse, dar pelea y sobrevivir en la agonía. No las subestimen, no las hagan enojar, porque cuando eso pasa no tienen rivales, se llevan por encima a quien tengan enfrente. Así es su espíritu ganador, su hambre de gloria, y sus ganas de superarse año a año, logro tras logro.

En 2017, sufrieron bajas sensibles como la de su capitana Eliana Acosta y varias jugadoras claves para su estructura. Aún así vencieron en el primer partido, Hércules ajustó en el segundo y mandó a un tercer y decisivo encuentro. Apareció la garra y la entrega, las lesiones fortalecieron al grupo y terminaron goleando 98 a 84 para sumar su primer título oficial con estos colores.

El año siguiente, el pasado 2018, el desafío era enorme. No solo a nivel local para revalidar su poderío, sino también por su primera participación en la Liga Nacional A disputado en Santiago del Estero. En la final, los palos en la rueda y las adversidades hicieron que nuevamente este título se valore el doble. Las chicas dejaron de lado todos los problemas y se pusieron el chip ganador: con la mente fría y el corazón caliente revirtieron la serie ante las del Parque Mitre para subirse a lo más alto del podio. Tras caer en el primer juego 137 a 129, la historia la dieron vuelta a puro sacrificio: el segundo partido se lo llevaron por 87 a 77 y la gran definición fue reñida, pero a su favor con un tanteador de 87 a 83.

El 2019 fue el de la hegemonía absoluta. Se disputó un Torneo Apertura que podía servir como preparación para otra Liga, no cualquiera, porque jugaban como locales. No les importó riesgo alguno de lesiones ni suspensiones de cara a ese valioso reto de albergar el certamen más importante del país. No aflojaron y otra vez dejaron en segundo puesto a Regatas liquidando la serie 2 a 0. Sufrieron derrotas claves en el Oficial tras ese campeonato nacion, secuelas producto del desgaste y cansancio, pero cuando le dieron una mínima chance, no hubo vuelta atrás. Cuando algo se proponen, no hay quien las detenga. Esta es la historia de un plantel hambriento de gloria que, seguramente fiel a su estilo, en 2020 no va a detener su marcha buscando siempre la superación. Y continuar con la supremacía notable en el cestoball de la región.

Desde este humilde espacio, solo transmitirles como siempre la satisfacción que sentimos de verlas defender estos colores. Contagian pasión, perseverancia y ganas, representan lo que nosotros pretendemos para este club, para nuestros amados colores. ¡Salud, tricampeonas, siempre por más!

Fuente: Republica Aurirroja