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El complejo cuadro previsional

 Si no surge algún imponderable hoy el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Claudio Morini, conjuntamente con el titular de la Adminis­tración Nacional de Seguridad Social (Anses), Alejandro Vanoli, darán a conocer el aumento que re­girá en el trimestre, marzo, abril y mayo, para jubila­dos, pensionados y beneficiarios de Asignaciones Fa­miliares, también para las Asignaciones Universal por Hijo (AUH), las pensiones no contributivas y las de­nominadas Pensiones Adulto Mayor (Puam), en total casi 9 millones de personas que dependen de la caja previsional del Estado. Hay expectativa por el anun­cio, pues marcará el perfil de la política oficial para el sector donde hay sensaciones contrapuestas. Hay cierto grado de satisfacción, pero también se advierte un creciente malhumor por el recorte que ha aplicado la administración del Frente de To­dos desde que asumió, no sólo en el segmento que mejor cobra, sino también en las capas inter­medias de la clase pasiva. 

La suspensión de la fórmula de movilidad, que se había imple­mentado con la gestión de Cam­biemos, ha puesto nuevamente a la intemperie a los jubilados que cobran un poquito más de la mínima.

De acuerdo a proyecciones que hacen los especia­listas, el aumento que dispondrá el gobierno de Al­berto Fernández -por decreto- rondará entre el 9 y el 10% (promedio) de la masa de beneficiarios global y se distribuirá en forma diferenciada según los rangos de haberes. Esto supone un retroceso respecto de la fórmula de movilidad (hoy desaparecida) que había establecido el 11,56% para todos los beneficiarios sin importar en qué lugar de la escala se encontraban.

El nuevo esquema tiene pro y contra. Los de abajo recibirán más que aquellos que están arriba, sin em­bargo, los que están en el medio de la escala salarial no tendrán igual alegría. Está decidido que los jubilados y pensionados recibirán un porcentaje y una suma fija, lo que determinará que los que menos cobran perci­ban proporcionalmente más que los que más ganan. Los aumentos podrían rondar entre el 11/12% para el segmento más bajo descendiendo hasta casi el 4% para los que más cobran. De esta manera, el haber mí­nimo, hoy de $14.068, podría rondar los $15.750. 

“A partir de ese valor, las jubilaciones y pensiones recibirán un incremento porcentualmente más bajo y acentuarían la pérdida del 19,5% que, punta a punta, tuvieron con la fórmula suspendida entre septiembre de 2017 y diciembre de 2019”, alertó el analista previ­sional Ismael Bermudes.

Ayer el presidente Alberto Fernández fue consulta­do sobre las jubilaciones y estimó que con la suba de marzo, se “co­brará más de lo que se hubieran cobrado con la fórmula anterior”. Los números oficiales se conoce­rán hoy, pero a priori el resultado de la suma desacredita la afirma­ción del mandatario, quien disi­muló el chubasco al señalar que “hay un mecanismo de crecimien­to de consumo; le estamos lle­nando la heladera al que no tenía heladera”.

Parece difícil llenar la heladera con una mensualidad de $15.750. Según el Indec el límite para no caer en la pobreza es de $38.000 mensuales.

La pirámide previsional marca que hay 3 millones de jubilados y pensionados que cobran el haber mí­nimo, más otros 1,5 millones de pensiones no con­tributivas y Puam que perciben el 70/80% del haber mínimo. Por encima del mínimo, hay 2,8 millones de jubilados y pensionados.

Además están los beneficiarios de la AUH, unos 2,2 millones de padres que actualmente cobran $2.746 por hijo. De todos modos, la mayor preocupación en el Gobierno pasa por los reclamos judiciales de jubilados y pensionados afectados por la suspensión de la fór­mula. Un juez de Salta ya dictó un fallo en ese sentido y podría abrir un camino pedregoso.