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MARGARITA AGUILAR CEBALLOS

La novia correntina de Guido Spano que no se casó por fidelidad a “La Merced” 

La joven había prometido que si la Virgen la liberaba de un pretendien­te, nunca más se casaría y así fue. Fa­lleció cerca de los 100 años, soltera.

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La de Margarita Aguilar es una historia de amor in­conclusa por varias razones relacionadas con el temor, el abuso y el maltrato que la llevaron a tomar una decisión extrema que la marcaría por el resto de su vida. Una mujer que vivió una larga vida sin contraer jamás matrimonio más allá de los muchos pretendien­tes que tuvo.

Lo cierto es que cuando finaliza la guerra de la Tri­ple Alianza -esto fue el 1 de marzo de 1870 con la muer­te del mariscal Francisco Solano López, cuya presen­cia había sido el principal obstáculo para que finalice el enfrentamiento porque no quería rendirse y llevó hasta el final, casi hasta el exterminio de su propio pueblo paraguayo-, se reali­zó en la hoy histórica Casa Lagraña -ubicada en Salta y Carlos Pellegrini-, el baile de la victoria. 

“Argentina había salido triunfante de la guerra con los aliados y ese fue el mo­mento del festejo. A ese bai­le acudieron grandes figu­ras que habían participado de la guerra entre los que se encontraban muchos co­rrentinos que habían sido la carne de cañón del enfren­tamiento bélico. A ellos se sumaron muchos invitados de honor”, dijo a NORTE de Corrientes, el historiador Fernando González Azcoa­ga al recordar esta historia.

Entre los invitados es­peciales -agregó-, estuvo mucha gente reconocida y entre ellos una joven que se llamaba Margarita Agui­lar Ceballos, que según dicen las crónicas del mo­mento, era una correntina muy linda que esa misma noche cautivó a un joven poeta llamado Carlos Gui­do Spano, escritor que con el correr de los años sería reconocido por sus impor­tantes obras entre las que se encuentra el recordado poema sobre el Urutaú que decía: ¡Llora, llora urutaú, / en las ramas del yatay/ ya no existe el Paraguay / don­de nací como tú/ ¡llora, llora urutaú!. “Es una obra clási­ca de ese tiempo”, recalcó Azcoaga. 

Siguiendo con los he­chos, el poeta la conoce a Margarita en ese baile y se enamora perdidamente de ella. Incluso le escribió un poema que aún se conser­va y está publicado en la revista del anuario del Ins­tituto de Investigaciones históricas y culturales de Corrientes; en un trabajo de Juan Carlos Díaz Ocanto que fue historiador y cuya tía bisabuela era Margarita Aguilar Ceballos, por lo que guardaron ese poema que le regala el poeta perdida­mente conquistado por su belleza.

El amor de este hombre no quedó sólo en una poe­sía sino que cortejó a Mar­garita durante un tiempo y luego le propuso matrimo­nio. Según relata la histo­ria -explica el historiador correntino-, la correntina rechazó una y mil veces el ofrecimiento lo que hasta la fecha nadie puede asegurar es que Spano haya conoci­do el verdadero motivo de este rechazo. De lo que sí hay certeza es que un día el joven poeta dejó de cor­tejarle y por ende, puso fin a su ofrecimiento de matri­monio.

Con el correr de los años se conoció la razón de tanta negación por parte de Mar­garita Aguilar: una de las mujeres de su familia se ha­bía casado con un señor de apellido Vedoya, quien era conocido porque trataba muy mal a su esposa quien incluso fallece joven. Su placa es uno de los tesoros del Museo Histórico de la Provincia.

Este hombre tenía un hermano que pretendía ca­sarse con la bella joven co­rrentina. Enamorado de ella no sólo intentó cortejarla sino que ante la negativa de Margarita de acceder a su petición de casamiento, co­menzó a perseguirla y todo indica que a amenazarla, explica el historiador. 

Envuelta por el terror de tener que soportar una vida similar a la de su pariente, Margarita es impulsada a realizar una promesa deses­perada. Promete a la Virgen de la Merced que si logra que este hombre la dejara en paz, ella jamás contrae­ría matrimonio. Y así fue porque, por una cosa u otra, Vedoya deja de perseguir­la y nunca más la molesta. Esto que fue la salvación de Margarita también cam­bió su destino para siempre porque cumplió su promesa de por vida.

Esto sucedió antes de fi­nalizar la guerra que fue cuando conoció al poeta. Los relatos de época indi­can que al parecer Margari­ta también estaba interesa­da en el poeta porteño pero ella, por ser fiel a su prome­sa; lo rechazó y eso que fue muy distinto el galanteo de Guido Spano a la persecu­ción de Vedoya. 

“Dicen las crónicas que ella nunca se casó y tuvo una vida casi centenaria. Es más, fue una mujer que hasta los 80 años porque murió cerca de los 100 años-, era una mujer tan linda y tan agradable que aún en su vejez seguía te­niendo pretendientes que se querían casar con ella pese a que historia era muy conocida por los habitan­tes de la época”, comentó Azcoaga sobre esta mujer correntina que va a llevar una vida recluida en su casa cuando sus hermanas, por ejemplo, fueron profesoras de música y hasta compo­sitoras. Sin lugar a dudas la suya, fue una interesante familia para aquellos tiem­pos en Corrientes e incluso para los tiempos actuales por lo que dejó esta mujer de fe que entregó su vida a una promesa y no fue capaz de romperla pese la larga vida que tuvo.

CARLOS GUIDO SPANO NACIÓ EN BUENOS AIRES EL 19 DE ENERO DE 1827 Y FALLECIÓ EL 25 DE JULIO DE 1918. FUE UN POETA ARGENTI­NO CULTOR DEL ROMANTICISMO. SUS RESTOS FUERON ENTE­RRADOS EN EL CEMENTERIO DE LA RECOLETA. FUE UN HOM­BRE QUE DEJÓ IMPORTANTES OBRAS Y OCUPÓ VARIOS CARGOS COMO DIRECTOR DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN Y VOCAL DEL CONSEJO NACIONAL DE EDUCACIÓN. FUE COFUNDADOR DE LA SOCIEDAD PROTECTORA DE ANIMALES EL 26 DE NOVIEMBRE DE 1879.

Según los relatos de la época, cuentan que Margarita Aguilar fue una mujer muy pero muy bella. Tan es así que como vivió hasta cerca de los 100 años, tuvo pretendientes hasta cerca de los 80 porque no sólo era bonita sino que muy interesante, lo que la hacía aún más atrac­tiva. Además, tenía una memoria prodi­giosa por lo que era motivo de constantes consultas. Esta atrac­tiva dama correntina murió en 1949 por una simple indigestión con sardinas.

Una vida interesante

Fue una familia interesante para la época en que se vivía. Ella no sólo fue una mujer bella sino además, de avanzada para su época. Cuenta la historia que, por su prodigiosa memoria, cuando Félix Gómez va a escribir su libro Ñaembé Crónicas de la guerra de López Jordán y de la epidemia de 1871 recurrió a ella, quien lo esperaba todas las siestas de invierno en su hogar mientras fuma­ba un habano.