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CORRIENTES CON OBISPO AUXILIAR

Stanovnik instó a “servir y a acompañar al pueblo en medio de la crisis”

El Arzobispo presidió la misa de or­denación episcopal de Monseñor José Adolfo Larregain, quien será colaborador del obispo diocesano.

La iglesia Catedral Nues­tra Señora del Rosario fue escenario ayer de la misa de Ordenación Episcopal de fray José Adolfo Larregain, ceremonia religiosa que es­tuvo presidida por el arzo­bispo de Corrientes, mon­señor Andrés Stanovnik y concelebrada con Domingo S. Castagna arzobispo Emé­rito; Adolfo Canecín, obispo de Goya; Gustavo Monti­ni, obispo de Santo Tomé. Además acompañaron el gobernador Gustavo Adolfo Valdés y señora; junto al in­tendente Eduardo Tassano y señora. En ese contexto, el arzobispo Stanovnik re­cordó que esta fecha dio lu­gar a que sea también el Día del Papa. Al mismo tiempo, “le agradecemos el don que nos hizo en la persona del hermano José Adolfo, nom­brándolo obispo auxiliar, y a quien con alegría y gratitud vamos a conferir la plenitud del sacramento del Orden en esta celebración. Será orde­nado obispo, para iniciar su ministerio como el principal colaborador del obispo dio­cesano en el gobierno de la diócesis”, señalo en su ho­milía.

“El contexto global de crisis que estamos tran­sitando, causado por la pandemia del covid-19, es un signo muy fuerte para el inicio del minis­terio episcopal de nues­tro hermano. Aquí viene bien tener presente los signos episcopales que va a recibir el nuevo obispo: el anillo, la mitra y el báculo”. “Bien podemos decir que esos son signos para que el pastor pueda acompañar la travesía del rebaño que le ha sido confiado, advertirlo de los peligros que lo acechan en el camino, y orientarlo hacia el Dios de la vida y el amor humano. Son signos para un oficio nada fácil, porque debe dar seguridad y dirección para enfrentar las crisis más hondas y sistémi­cas por las que inevitable­mente atravesamos los seres humanos. Un servicio que implica tanto dejarse acom­pañar, como acompañar a otros, aprender a soportarse pacientemente y soportar con mansedumbre a su pue­blo; ser dócil a las inspira­ciones del Espíritu para que, gobernado por él, gobierne de acuerdo con sus luces y no con las propias. Por todo ello, el significado de los sig­nos episcopales”. s