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Energía, parámetro de crecimiento

El informe señala que “el interés público pasa hoy por evitar el corte absoluto del proceso de inversión, en parte consumado, para evitar la destrucción de valor, de empresas y de ha­bilidades, que harían más largo y tortuoso el periplo hasta la recuperación”.

Que la pandemia, con sus fases de cuaren­tena y aislamiento, se está llevando por delante la economía no es novedad. El pa­decimiento diario es de todos, en mayor o menor medida, que tiene en la realidad cotidiana las secuelas de una instancia impensada por la pobla­ción.

Ayer nuevos análisis de consultoras dieron cuenta de esta situación, remarcando en este caso, el con­sumo de la energía. Aunque en este caso, con una caída desde hace un tiempo, en el marco de la crisis económica que atraviesa el país desde hace un par de gestiones presidenciales.

En 2020 la Argentina sufrirá el quinto año consecutivo de caída en el consumo per cápita de energía, y cada argentino ter­minará consumiendo en prome­dio un 17% menos que en 2015, proyectó la consultora Invenó­mica, que publicó ayer la agen­cia Noticias Argentinas.

La mitad del consumo ener­gético argentino está soportado por el gas natural, lo que cons­tituye una de las participaciones más altas del mundo.

La producción de gas venía creciendo al 6% inte­ranual, con fuertes picos a mediados de 2019. 

Pero en mayo de 2020 la producción de gas tuvo su cuarta caída mensual interanual consecutiva, en medio de la pandemia de coronavirus.

El informe privado indicó que el descenso se da por “el fuerte bajón en el nivel de actividad econó­mica en general y el aumento relativo del precio local de la energía”.

“Estos niveles de consumo energético son propios de un proceso de deterioro económico sostenido, profundizado por la pandemia, que son incompati­bles con cualquier economía que pretenda recuperar una senda de crecimiento”, advirtió el estudio.

La caída en la producción y el consumo se da por la contracción de la demanda doméstica y “la inestabi­lidad política, que ajustaron hacia abajo las inversio­nes en nuevos pozos gasíferos no convencionales y terminaron repercutiendo en la producción sobre el final de 2019 y los primeros meses del 2020”. 

El informe dijo que la pandemia “profundizó la caída al extremo, y en mayo de 2020 la producción de gas tuvo su cuarta caída mensual interanual con­secutiva”.

La consultora recomendó políticas de estímulo para que la economía retome el crecimiento y “ne­cesitará producir más energía, y específicamente gas, si pretende eludir déficit comerciales exter­nos que son inafrontables para la realidad y perspectiva macroeco­nómica devaluada de la Argenti­na”.

El informe señala que “el inte­rés público pasa hoy por evitar el corte absoluto del proceso de inversión, en parte consumado, para evitar la destrucción de va­lor, de empresas y de habilidades, que harían más largo y tortuoso el periplo hasta la recuperación”.

El indicador energético resulta clave para enten­der la marcha de la economía, pues no solamente está vinculado al consumo domiciliario, familiar, sino más bien en la actividad de las industrias, ahora en una encrucijada respecto a la actividad diezmada por la coyuntura y la herencia.

En el país resulta doblemente preocupante, te­niendo en cuenta que los principales cinturones in­dustriales están ubicados en los lugares donde la cir­culación viral es común, e impide el traslado de los trabajadores y la comercialización de los productos.

Quedará en el análisis pospandemia remarcar los puntos sobre los cuales se deben sentar las bases de una recuperación sostenida.s