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Cómo será la temporada de verano

Uruguay analiza reabrir el turismo a extranjeros y la posibilidad de acceso en auto desde Argentina. Lo asegu­ró ayer el ministro de Turismo, Germán Cardozo. Buscan planificar la próxima temporada alta de sol y playa. Los turistas brasileños y argentinos que lleguen a Uruguay -que en 2019 superaron los 2,2 millones de personas- po­drían llegar en vehículos propios, algo que por el mo­mento no está permitido.

¿Habrá temporada de verano? ¿Cómo serán los protocolos? ¿Qué hará toda la estructura comercial, gastronómica, hotelera y recreativa de la costa bonae­rense si no hay vacaciones? Las preguntas surgen en for­ma permanente en los mu­nicipios de la costa atlánti­ca donde suelen veranear millones de argentinos cada año. En esta oportunidad se enfrentan al desafío de preparar una temporada de verano en el medio de una pandemia. Porque el coro­navirus seguirá circulando en los primeros meses de verano y la vacuna aún se­guirá siendo una esperanza. Según dijo Alberto Fernán­dez, estaría para el primer trimestre de 2021, pero no hay una fecha precisa.

El Ministerio de Turismo y Deportes (Minturdep) tra­baja para que haya tempora­da en los centros de veraneo, con la situación epidemioló­gica del coronavirus como variable final, mientras el sector hotelero-gastronómi­co dice estar preparado y es­pera definiciones sobre co­nectividad terrestre y aérea, y en Mar del Plata se ajustan a los protocolos sanitarios y dependen de la llegada de los turistas. 

El Gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires tienen la decisión to­mada de armar, promover y apoyar la realización de la temporada de verano en todo el país, y especialmente en la costa. Los intendentes de ciudades balnearias no se imaginan el verano sin temporada. Hay una razón clave. Si no hay vacaciones, se verán comprometidos los ingresos de los municipios y la cadena de comercios y ac­tividades que viven gracias al turismo. Las tres patas po­líticas coinciden en que hay que trabajar en el armado de la temporada aunque hoy la realidad sea otra.

A Mar del Plata, en la úl­tima temporada, ingresaron 3,5 millones de personas. En el municipio de Pinamar, que abarca a Valeria del Mar, Cariló y Ostende, un núme­ro similar, cerca de 3 millo­nes. En Miramar, donde vi­ven 35 mil personas, en tres meses pasaron 300 mil. Un mundo de gente que se des­plaza de un lado a otro. Una acción que hoy es difícil de imaginar pero que está di­bujada en los borradores de la política. La temporada se diseña en paralelo a la crisis sanitaria, pero los datos epi­demiológicos serán los que finalmente determinen si se hace realidad o no.

¿Qué es lo único que pue­de frenar la temporada? Que la situación en diciembre sea la misma que la actual.s