Chaco Corrientes SoyNorte Club
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.nortecorrientes.com/a/162680

La dialéctica del federalismo

“Lo importante es que el esfuerzo que hicimos con Buenos Aires lo po­damos hacer con todo el país”, dijo el presidente Fernández. Sin embar­go esa equidad, por el momento no existe.

El Presidente de la Nación retomó los viajes a las provincias, pasó por alto el compromiso que había hecho con Mendoza (gobernada por el radicalismo y muy complicada con la pandemia de coronavirus), pero sí estuvo en San Juan (administrada por un socio político, Sergio Uñac), donde ensayó una nueva defensa a la transferencia de recursos de la Capital Federal a la provincia de Buenos Aires, también habló de la necesidad de discutir “en algún momento” la distribución de la coparticipación y en ese marco señaló, una vez más, que la Argentina adolece de un modelo federal. Repitió una frase que como diagnóstico es acertado y ciertamente imposi­ble de no compartir: “La Argen­tina necesita revisar su sistema de desarrollo porque de otro modo seguiremos generando las inequidades que hemos vis­to en todos estos años”, dijo. Sin embargo, en la acción, el Jefe de Estado ha dado escasas muestras hasta el presente de su voluntad de alcanzar esa meta.

“Argentina no tiene zonas pe­riféricas y centrales, la Argentina es una y en cada rincón del país hay argentinos que deben poder desarrollarse”, señaló Alberto Fernández. En el discurso, la conceptualización genera entusiasmo, pero en los hechos la realidad es que hay dos países, uno que está favorecido y otro postergado. No hace falta señalar en qué lugar de ese mapa se ubica Corrientes y las provincias del Norte.

El federalismo demanda ejecución práctica y no tan­ta verbalización. Es un déficit histórico en la Argenti­na, déficit al que han contribuido todos los gobiernos nacionales sin importar el signo político. El profesor Fernández ha gastado en estos nueve meses de gestión mucha energía en las palabras sin correspondencia en los hechos. El último gesto, que significó una detrac­ción de recursos para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (controlada por el macrismo) en beneficio de su vecina, la provincia de Buenos Aires (gobernada por el kirchnerismo), resume la contradicción que envuelve a la administración del Frente de Todos respecto de la política de distribución del dinero que es de todos los argentinos. 

El mandatario pareciera estar engrillado a un juego dialéctico respecto del federalismo que hace falta y las medidas que va implementando. 

Explicó ayer en San Juan: “Nosotros hemos tomado una decisión días atrás respecto de lo que recibía la Ciudad de Buenos Aires y estamos trabajando con el ministro del Interior para buscar un mecanismo para que el año entrante tengamos un fondo que ayude a mejorar los recursos financieros de las provincias, ya sea por vía de coparticipación o por otra vía”, y completó su re­flexión señalando que es necesario “ver cómo va a funcionar la copar­ticipación para adelante porque que el Estado nacional resigne un punto o dos no resuelve el proble­ma para muchas provincias”.

En la opinión del Presidente, que es compartida por muchos, es una asignatura pendiente “pensar la coparticipación de otra manera”. En ese sentido planteó que “tal vez cuando haya pasado la pandemia sea una buena oportunidad para rediscutir todo”. 

Esto significa que mientras tanto todo seguirá como hasta ahora. Supeditado a la discrecionalidad del Poder Ejecutivo que puede meter mano, vía decreto, en la tor­ta de los recursos para asignar una tajada como mejor le guste. 

“Cada vez que el Estado asigna fondos, resigna pun­tos de sus recursos”, explicó el mandatario. 

Claramente hay una confusión que llega a la cima del poder institucional. La Coparticipación Federal de Impuestos se conforma con el esfuerzo de las provin­cias, que deberían obtener provecho en proporción a su contribución. No es el Estado nacional el dueño, en todo caso tendría que oficiar de garante de la equidad, lo contrario de lo que sucede actualmente.