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La dimensión de la soberanía

Es curioso como en la Argentina se degradan los valores simbólicos; en los discursos las au­toridades se empeñan en resaltar lo que en los hechos se ocupan de relativizar.

editor

El Día de la Soberanía Nacional se conmemora cada 20 de noviembre en homenaje a la batalla de la Vuelta de Obligado que tuvo como esce­nario un recodo del río Paraná, en la localidad bonaerense de San Pedro, en el año 1845. Por aquel en­tonces gobernaba Juan Manuel de Rosa, quien organizó la resistencia armada a una incursión colonialista de la flota inglesa y francesa, que actuaban en sociedad. El triunfo de las tropas criollas, al mando de Lucio Man­silla, quedó grabado como un hito del coraje y la deter­minación para poner freno a la invasión extranjera. De tal significancia fue aquel acontecimiento que implicó la firma de un tratado de paz de la incipiente Nación argentina con Francia y Gran Bretaña. Luego, con el paso del tiempo, la fecha se convirtió en un símbolo de la lucha por la independencia nacional, la autodeterminación en el concierto mundial; en definitiva por la so­beranía argentina. Así llegó hasta nuestros días convertido en efe­méride, y pese a la importancia que tiene no logra quebrar la inercia del calendario feriado adaptado al turismo. Si se lo puede mover libre­mente, más de un distraído podrá suponer que la gesta no fue tan determinante. 

Es curioso como en la Argentina se degradan los va­lores simbólicos; en los discursos las autoridades se empeñan en resaltar lo que en los hechos se ocupan de relativizar. Ejemplo: ayer fue el aniversario de la batalla -clave para la historia nacional- de la Vuelta de Obligado, es decir fue el Día de la Soberanía Nacional. Como toda fecha patria corresponde feriado, y esta vez cayó viernes, pero la inactividad del feriado se corrió al lunes 23. ¿Cuál es la razón? No hay ninguna con suficiente consistencia. Ni siquiera se puede argumentar que están fomentan­do el turismo, porque la pandemia de coronavirus tiene bloqueada desde hace tiempo toda posibilidad de viajes.

Según parece, al gobierno del Frente de Todos le pa­reció más propicio mover el feriado al lunes, en lugar de honrar la efeméride que inscribieron aquellos bravos criollos en medio del río Paraná. Pequeña desprolijidad (que se suma a otras tantas) que habla de los contrasen­tidos de la administración kirchnerista. Aparentemen­te la conmemoración de la Soberanía es funcional a la necesidad del momento. Y en verdad pareciera ser así, porque el discurso del Presidente de la Nación, ayer en el acto central en la ciudad de San Pedro, empuja a re­flexionar sobre la dimensión que tiene hoy el concepto de soberanía.

Respecto de esto, ¿a quién le habla el Presidente cuan­do se refiere a la soberanía? O mejor dicho, ¿cómo se aplica el concepto de soberanía que tiene Fernández?

Breve repaso a su discurso de ayer: “Ser soberanos quiere decir no depender de otros” y “ser capaces y artífices del propio destino (...)”.

Si ser soberanos quiere decir no depender de otros y tener la capa­cidad de construir el destino propio, el presidente Fernández y el gobier­no que él representa está haciendo todo lo contrario para lograr ese objetivo. En lugar de ciudadanos in­dependientes, autónomos, con sufi­cientes fuerzas y herramientas para edificar su destino, soberanos en el más amplio sentido de la palabra, el modelo kirchnerista está arrumbando vidas en un rincón del sistema. Personas dependientes de la asistencia económica del Estado, sin educación ni formación, incapaces de valerse por sí mismas, carentes de pensamiento crítico hacia el poder dominante, car­gados de la ideología prebendaria que intenta abolir el mérito como motor de realización individual y colectiva.

¿Hay algo más alejado de la soberanía, inherente al ser humano, que la dependencia económica? Pues bien, el gobierno de Fernández acaba de incorporar casi un millón de chicos más a la Asignación Universal por Hijo (AUH). El plan asistencial global del Estado llega a más de 21 millones de argentinos. Es difícil imaginar que eso es un triunfo de la soberanía.