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CONTINÚA EL CRECIMIENTO EXPONENCIAL

El riesgo de politizar las fases mientras el cuadro epidemiológico se desborda 

Los números muestran más conta­gios y una mortalidad alarmante. ¿el Gobernador Valdés renovará las me­didas o profundizará la restricción? 

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Entre hoy y mañana, según como se compute, vence el plazo de la Fase 3 de aislamiento preventivo que dispuso el Gobierno provincial para intentar frenar el brote de conta­gios de coronavirus en tres departamentos, Corrien­tes Capital, Paso de los Li­bres y Bella Vista. A juzgar por los números, el cuadro epidemiológico está lejos de haber mejorado, todo lo contrario, y eso genera un razonable margen de dudas sobre el éxito del plan que se ejecutó en los últimos diez días, lo que le agrega todavía más expectativa al anuncio que se espera del Gobernador en las próxi­mas horas. ¿Qué hará Gus­tavo Valdés?

Salvo el círculo rojo, en el que hay algunos comunica­dores amigos (como sucede en todas las administracio­nes), pocos saben lo que de­cidirá el Gobernador que el viernes estuvo de visita en Caá Catí, en misión oficial. Entregó viviendas, ayuda a emprendedores, firmó con­venios con el intendente local y anunció la construc­ción de una pileta olímpica. Extraordinario proyecto para el pueblito.

La vida continúa. Y es lógico que así sea, en Caá Catí el virus es casi una no­ticia ajena. Usan barbijo, pero están lejos del albur que inquieta a la Capital y a las grandes ciudades. Si fuese por la cansina rutina caacateña Valdés volvería a abrir todo, como ya lo hizo en mayo, para colgarse una medalla que sirve de poco; el tropiezo epidemiológico de estos días bastante tiene que ver con aquel apuro en la apertura sin control. Un gesto exagerado de la ges­tión con alto costo en sufri­miento.

De todos modos no es sencillo tomar decisiones acertadas. Valdés, que está tratando de no perder el rit­mo de actividad (sobre todo política, teniendo en cuenta que se avecina un año elec­toral), debe resolver ahora si mantiene la Fase 3 con el paquete de restricciones moderadas que impuso, o profundiza el confina­miento para tratar de bajar -en serio- la movilidad de la gente y con ello impedir que se sigan multiplicando las líneas de contagio.

Lo que está claro es que no hay margen, desde el punto de vista sanitario, para arriesgarse a una nue­va flexibilización. Es más de lo mismo o un escalón más riguroso. Algo de eso le marcaron al jefe del Po­der Ejecutivo un conjunto de organizaciones sociales y políticas (que orbitan en la constelación kirchneris­ta) que en los últimos días le hicieron una carta recla­mando el regreso, urgente, a Fase 1. Hay algo de chica­neo en esta manifestación de preocupación. Jueguito de la política que no debe contaminar las decisiones importantes del Gobierno.

“No existe chance de vol­ver a la Fase 1”, contestó el secretario General de la Gobernación, Carlos José Vignolo. Demasiado tajante para el riesgo que enfren­ta la provincia. Si fuese por algunos funcionarios, comenzaría nuevamente la desescalada. Un par de ellos solamente miran el volumen de la movilidad ciudadana, argumentan que bajó al 71% en los últi­mos días y se fijaron como meta llegar al 65%. Tal vez imaginen que eso supone una garantía. 

Mientras los números de la estadística reflejan un agravamiento del cuadro epidemiológico, incluso desde el jueves 12 (cuan­do el Gobernador hizo el anuncio de la Fase 3), desde entonces y hasta hoy creció un 36,2% la cantidad de contagios de coronavirus y se duplicó la cifra de con­tagios activos (52,8%). Pero los datos que más sacuden corresponden a los dece­sos, en esta última semana -desde el domingo 15 hasta ayer al cierre de esta nota- se registraron 31 muertes, y desde que Valdés anunció la Fase 3 murieron 37 perso­nas. 

No es fácil la decisión que debe tomar el Gobernador, pero será más sencilla si deja de medir en términos políticos. (L.A.S) 

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