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FALLO DEL TRIBUNAL ORAL FEDERAL DE CORRIENTES

Absuelven a policía arrestado en un procedimiento donde hallaron drogas

La justicia no pudo probar que le pertenecía el medio kilo de cocaína que secuestraron en la cabaña que usaba en la ciudad de Esquina.

Un efectivo de la Policía de Corrientes fue absuelto de culpa y cargo en un jui­cio abreviado en el que se determinó que se carecían de pruebas para relacionarlo con una operación de narco­tráfico.

La sentencia fue emitida el 7 de abril pasado, tras la fi­nalización de un juicio abre­viado realizado en el Tribu­nal Oral Federal de la ciudad de Corrientes en el contexto de un juicio abreviado acor­dado entre la defensa del imputado y el Ministerio Público Fiscal Federal.

La Fiscalía Federal ha­bía solicitado tres años de detención y lo acusó de te­nencia simple de estupefa­cientes porque no pudo ser probado que tuviese inten­ciones de comercializarla.

El efectivo, que había lle­gado al debate en libertad, había solicitado un juicio abreviado en el contexto de la causa por la que había sido detenido en una cabaña de la localidad de Esquina, donde se alojaba temporal­mente.

El numerario de la fuerza de seguridad fue identifica­do como, Miguel Ángel U. Admitió su participación en el allanamiento en el que fue detenido el 8 de octubre de 2017, pero sostuvo que des­conoce el origen de los dos paquetes que estaban en la habitación que ocupaba, los que pesaban casi medio kilogramo y que contenían cocaína.

Aseguró que ese día -jor­nada en que se realizaron las elecciones de intenden­tes y gobernador- había solicitado alojamiento en el complejo de cabañas ubica­do a la altura del kilómetro 678 de la Ruta Nacional 12.

Declaró en el juicio que el dueño del lugar había dicho que carecía de plazas, pero le ofreció una habitación que utilizaba y que durante su estadía dormiría en un quincho.

Esa noche, promediando las 21, un grupo de efecti­vos de la Prefectura Naval irrumpió en el lugar. Habían sido alertados por medio de un llamado telefónico que en esa cabaña había estupe­facientes y, con la autoriza­ción de un juez provincial, allanaron el lugar.

Entraron a la cabaña don­de estaba alojado un subofi­cial de la Policía de Corrien­tes y donde se presumía que había estupefacientes.

En el allanamiento, los prefecturianos apresaron al funcionario policial y halla­ron 380 gramos de cocaína que, según las sospechas de los efectivos federales, tenían como destino el abastecimiento de kios­cos de drogas de la locali­dad de Bella Vista, donde el mencionado numerario policial estaba domicilia­do. Además, en el mismo lugar hallaron un revólver calibre 38 sin proyectiles.

Durante el juicio no se pudo probar que la droga hubiese sido llevada al lu­gar por el policía, porque los paquetes fueron hallados dentro de un placard. “No usé el ropero porque era la habitación del dueño, por eso mi ropa estaba doblada sobre una cama”, declaró el policía.

Descartó cualquier tipo de relación con actividades delictivas y sostuvo tam­bién que desconoce el ori­gen de la droga hallada ese día.

Según el expediente, los investigadores de la causa informaron que “conforme lo obtenido en bases de da­tos de acceso público tanto como privado y redes socia­les no se encontraron mate­rial que se estime como una prueba contundente para inferir que este ciudadano esté vinculado a alguna ac­tividad en infracción a la ley 23.737”.

Otra cuestión que fue to­mada en cuenta por los jue­ces es que en el operativo, los prefecturianos solicita­ron la presencia de un solo testigo en el allanamiento, pese a que la ley indica en forma puntual que la ac­ción debe ser realizada con al menos dos personas que certifiquen las actuaciones.

Ante esta circunstancia, el abogado Jorge Barboza, quien lo representó en el proceso judicial, pidió la absolución. La carencia de pruebas llevó a que el Tri­bunal Oral Federal de Co­rrientes declare el sobresei­miento del efectivo quien, ante esto, debería ser rein­corporado a su actividad en la fuerza de seguridad pro­vincial.

El fallo fue firmado por los jueces Víctor Alonso, Fermín Ceroleni y la magis­trada Lucrecia Rojas.s