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ENTREVISTA A SERGIO SINAY

“Los varones feministas no agregan nada y son como varones culposos”

El investigador de los vínculos hu­manos presentó, en una charla con Norte de Corrientes, su libro “La ira de los varones”.

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Investigador de los vín­culos humanos y autor de numerosos ensayos relacio­nados a estos temas, en su última propuesta literaria “La ira de los varones”, Ser­gio Sinay propone un enfo­que novedoso y reacciona contra “el hembrismo” para diferenciar al movimiento más radicalizado del feminis­mo del original, que “al igual que los varones, se opone a la violencia contra las mujeres, los femicidios y brega por la equidad”, a la que diferencia de la igualdad. 

“La equidad parte de la idea de que todos somos di­ferentes, varones y mujeres, y lo somos entre nosotros mismos. Cada ser humano es único. Y esta es la riqueza de un vínculo; el aporte que cada uno puede hacer al otro desde su especificidad”, dijo. Para Sinay, desde la equi­dad se propone igualar las oportunidades independien­temente de las diferencias. “Que tengamos los mismos derechos y deberes, porque si alguno de estos dos términos desaparece, el otro no existe, y creo que es en este punto donde varones y mujeres te­nemos que trabajar mucho, diría que desde el principio. Trabajar con feministas que entiendan esto y varones no machistas que buscan lo que todos los seres humanos ne­cesitamos: el encuentro de la diferencia que enriquece”, explicó en el marco del ciclo “Entre Nos” del diario NOR­TE de Corrientes. 

El autor bucea en las res­puestas y ofrece, desde su experiencia, reflexiones que proponen revisar los en­frentamientos, respetar las diferencias y propiciar los encuentros y lo hace a través de este libro que “no es de hombres para hombres” dice, sino una obra que permita mirar lo que está sucedien­do desde otra perspectiva e invita a fecundar un espacio en el que florezcan las poten­cialidades de todos y se res­peten los misterios de cada uno, de cada una. “Eso es lo necesario. Seguramente falta bastante para que sea posi­ble. Antes habrá que disipar mucho dolor y mucha ira. De unas y de otros. Pero la tierra de lo humano se abona con todo lo que nos constituye”, explica en la conclusión de “La ira de los varones”.

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“La ira -según explicó a este medio- puede presentar­se en dos expresiones. Una es la ira de los varones machis­tas que tiene que ver con la carencia de argumentos para la discusión, el analfabetis­mo emocional, la absoluta carencia de contacto con sus propias emociones y la impo­sibilidad de gestionarlas, por lo que se evidencia brutali­dad verbal y física que pue­de terminar en femicidios”. Esa es la expresión brutal de la ira; pero después hay otra que se ve en los varones no machistas que trabajan, con­viven y tienen vínculos de amor, de amistad, laborales y sociales con mujeres y los tienen con respeto y hones­tidad. Varones no machistas de diferentes tipos porque en el libro también describe los agrupamientos de varones frente al feminismo. 

Sinay plantea que estos va­rones tienen lo que se llama la ira de los justos, es la ira de aquel que se siente acusado de cosas que no ha cometido, se siente víctima de prejui­cios, se siente descalificado por portación de sexo, por haber nacido varón; una rea­lidad que no es positiva para las relaciones fecundas entre los géneros, entre los sexos, porque hoy la noción de gé­nero se ha ampliado. Cuando uno decía género hace pocos años, significaba masculino y femenino, pero desde la ma­nifestación de Ni Una Menos en 2015, la noción de gé­nero se fue ampliando.

Y aquí plantea una paradoja. “Porque en la medida en que se am­plió la noción de géne­ro parece que se volvió excluyente al género de la masculinidad. La especifici­dad de lo masculino no cuen­ta o cuenta solamente para cargarle de todos los males de la humanidad, los presen­tes y los pasados”. 

—¿Recibió alguna crítica por parte de las integrantes del movimiento feminista por el libro?

—Cuando escribí el libro temía a los escraches que podrían venir de los grupos feministas más radicaliza­dos, pero no fue así. Y aquí aclaro que el feminismo no es uno, sino que incluye va­rias corrientes, y son esas corrientes las que buscan puntos de integración con el otro; pero son las corrientes menos visibles y son las que están desplazadas en la apa­rición mediática por las más extremas y hasta resentidas con los varones. Creo que la falta de reacción está direc­tamente vinculada con la no admisión del diálogo y la ex­clusión de una mirada dife­rente a la propia. 

—¿Hay varios femi­nismos?

—Hay un feminismo muy rico y hay muchas mujeres que no se sien­ten representadas por esta otra parte, lo cual no quiere decir que no están de acuerdo con las reivindica­ciones por las que muchos varones también luchan, en­tre quienes me cuento. Cree­mos que las reivindicaciones de las mujeres son justas y es necesario trabajar por la equidad más que por la igual­dad, porque la igualdad en definitiva propone cortar a todos por una única medida; pero lo que nadie se pregunta es quién es el responsable de este corte. Quién es el que de­termina esa medida. 

—¿Los varones tienen que ser feministas?

—No, no lo creo. Los va­rones feministas no suman nada. No suma al feminismo porque para eso están las mu­jeres y resta a la masculinidad porque impide traer a la su­perficie los valores más ricos del varón. Un varón femi­nista es como un varón que importa algo que no tiene. Importar el feminismo es tra­tar de funcionar desde algo que no es propio. Los varones tenemos que enriquecer una masculinidad amorosa, fuer­te pero no destructiva, fecun­da en todos los planos de la vida, solidaria, cooperativa, creativa, receptiva; tenemos que trabajar mucho en la ca­pacidad de cuidar y de criar, que la tenemos porque es hu­mana, no es propiedad de las mujeres, como no es propie­dad de los hombres la fuerza o la capacidad de deducción o de razonar, no. Son todas capacidades humanas que la cultura en todos los casos dividió en masculino y feme­nino cuando es propiedad de todos. 

La entrevista completa la pueden disfrutar este do­mingo en la web del diario NORTE de Corrientes o en sus redes sociales: Facebook e Instagram. s

EL PERIODISTA PLANTEA LA NECESIDAD DE APERTURA AL DIÁLOGO EN TEMAS DE TANTA TRASCENDENCIA.

El libro

Equidad

En su libro, Sergio Sinay plantea que ni en lo físico, ni en lo sexual ni en las habilidades y atributos na­turales, los varones y las mujeres somos iguales, ni podemos serlo, lo que debe agradecerse porque, más allá de los misterios del otro y de la otra, esto amplía la visión del mundo, nos complementa y nos enriquece. “No somos iguales pero podemos hacer del mundo en el que convivimos un hábitat de equidad. Una equidad de la que hoy en el inicio de la tercera déca­da del S. XXI, sabemos poco”. s

“La ira de los varones” es el libro nú­mero 39 de Sinay, editado por Penguin Ramdon House. Es una propuesta para ampliar las perspectivas y nociones de género desde la integración y respeto de las diferencias. El autor de “El apa­gón moral”, “La sociedad de los hijos huérfanos”, “La masculinidad tóxica”, “Ser padre es cosa de hombres”, “In­teligencia y amor”, “Sanar la pareja”, entre otros, asume aquí la defensa de la inmensa mayoría de los varones en la era donde el “hembrismo” los acu­sa de todos los males, incluso los del pasado.s

En un mundo donde el 10% de la población ateso­ra el 90% de las riquezas, la gran mayoría de las per­sonas estamos atrapadas en una jaula común.

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