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El desaire, una moneda corriente

El portazo al gesto solidario de Lionel Messi reafirma las peores ca­lificaciones para un país (la Argentina) empeña­do en caminar a contra­pierna del mundo. 

Debe haber más de una razón y seguramen­te muchas maneras concretas de explicar esa sensación de frustración que pareciera embargar permanentemente la relación del astro futbolístico Lionel Messi con la Argentina, situa­ción que -se adivina- lo obliga a mantenerse a pruden­te distancia geográfica (y hasta emocional) de su país de nacimiento y añoranza. Aunque el listado que da fundamento a este desencanto seguramente es largo, en las últimas horas se conoció un hecho -insólito, por cierto- que resume y justifica cualquier recelo que pu­diere abrigar el mejor jugador de fútbol del planeta con su patria. Es que un gesto de solidaridad de su parte, en medio de la pandemia de co­ronavirus, ha sido pagado con la moneda corriente en estas pam­pas: el desaire. La combinación de una burocracia tanto vetusta como dañina, con la indolencia galvanizada de las autoridades dio como resultado el desprecio de un gesto altruista que no todos los ricos y famosos acostumbrar a tener con su país.

Sucede que hace más de diez meses (desde agosto del año pa­sado) se encuentran arrumbados en un depósito de la Aduana un cargamento de ventiladores respiratorios que fueron donados por Messi para los hospitales de Rosario (San­ta Fe) y que no pudieron ingresar porque no recibieron la autorización de la Administración Nacional de Me­dicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat). La noticia se conoció en los últimos días y causó re­vuelo, como no podía ser de otra manera. 

De acuerdo a los datos que trascendieron se trata de un container con 32 ventiladores respiratorios que el astro futbolístico mandó desde España, pero se­gún la versión que circuló ayer quedaron varados en un depósito fiscal del aeropuerto de Rosario debido a que falta de homologación por parte de la autoridad sanitaria de origen, es decir, de España. “Son prototi­pos que no cuentan con el certificado de libre venta”, explicaron desde la Anmat.

Para destrabar el ingreso, esa autoridad sanitaria española, dependiente del Ministerio de Sanidad, de­bería tramitar la homologación y así permitir que se complete la documentación necesaria por la Anmat. ¿No hay nadie que lo pueda hacer desde aquí?

Según detallaron, los equipos no son respiradores mecánicos utilizados en las terapias intensivas, sino que se trata de unos dispositivos que se emplean habi­tualmente en las terapias intermedias y que cumplen la función de reemplazo de la asistencia respiratoria manual. Este cargamento formaba parte de una tanda de 50 ventiladores que el jugador del Barcelona decidió donar a los hospitales de su Rosa­rio natal, a través de la Fundación Messi. Los productos en cuestión son denominados “Balón resuci­tador automatizado mecanizado”. Llegaron al aeropuerto de Rosario el 8 de agosto de 2020 y quedaron abandonados en un galpón.

El excesivo reglamentarismo argentino ha impedido que el equipamiento llegue a donde se necesita. Aunque sean productos de mediana o baja complejidad, sin dudas serían de utilidad en los hospitales colapsados de Rosario. Podrían aliviar el padecimiento de muchos pacientes, incluso mantenerlos con vida. 

Esta era la segunda donación de Messi, en mayo del 2020, tres meses antes de la llegada de los ventilado­res, el astro argentino destinó 500 mil euros (43 millo­nes de pesos de entonces) para la campaña de recauda­ción “Juntos por la Salud argentina”, comandada por la Fundación Garrahan. Y como si fuera poco, la Funda­ción Messi también aportó sin ningún tipo de restric­ciones regulatorias respiradores mecánicos, bombas de infusión y monitores multiparamétricos, los cuales fueron repartidos entre diferentes hospitales del país.

Gestos de un argentino que es figura mundial y que no olvida su país, aunque seguramente le cueste en­tender cómo funciona.