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El país de la carne cara

Ayer ingresaron 5.732 cabezas al Mercado de Liniers. Un nivel razona­ble para abastecer a las carnicerías de la Ciudad de Buenos Aires tendría que ser de 8.000 a 10.000 cabezas.

El deterioro del poder adquisitivo de los ar­gentinos lleva a situaciones complicadas, casi extremas, como la que está pasando con el sector de la carne. Y es así que el presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías (APC), Alberto Williams, alertó sobre la caída de las ventas, admitió que el consumidor “no puede comprar car­ne al precio que está hoy” y reclamó la conformación de “una gran mesa” con todos los participantes de la cadena de producción y comercialización para encon­trar una solución al problema.

“En las carnicerías las ventas se han reducido un montón, realmente no se puede seguir trabajando con lo que se está vendiendo”, aseguró Wi­lliams, que además relativizó la eficacia de cerrar las exportacio­nes, debido a que ese sector “no tiene cantidad” suficiente para abastecer el mercado interno, se publicó ayer a través de la agencia Noticias Argentinas.

El titular de la APC advirtió sobre los inconvenientes de ofer­ta y señaló al respecto la escasa entrada de ganado al Mercado de Liniers.

“Con 5.732 cabezas que entraron hoy, se va a man­tener un mercado caro”, indicó, luego de aclarar que un nivel razonable para abastecer a las carnicerías y supermercados de la Ciudad de Buenos Aires tendría que ser de 8.000 a 10.000 cabezas para un viernes.

De todos modos, aclaró que “esto no es un proble­ma de los viernes” y que en el Mercado de Liniers no hay actividad los lunes y los jueves, necesitándose a lo largo de una semana “por lo menos 20.000 cabezas”, para tener un mercado abastecido.

Williams consideró “lógica” la caída del consumo porque “no se puede comprar carne al precio que está hoy” y estimó que “no habría problemas” si aumenta­ra la producción, por lo que reclamó “un plan” en ese sentido.

“Reiteramos lo que pedimos desde un primer mo­mento: una mesa grande donde estemos todos, en la que se lleguen a algunos acuerdos y se los respete por un tiempo determinado”, propuso.

La presencia de todos los protagonistas de la cadena de ganados y carnes es necesaria para Williams por­que “un sector solo no va a solucionar el problema”, aseveró.

“Los exportadores no lo van a solucionar porque no tienen cantidad. Si el país necesita exportar, hagan un mercado que uno o dos días a la semana entre esa vaca (de exportación), porque esa vaca se termina pronto”, postuló, al entender que “van a meterse en el consumo interno”.

En cuanto a los precios de ven­ta al consumidor, Williams des­tacó el “sacrificio enorme” de los carniceros al bajar los valores de algunos cortes, como el asado, a costa de su propia rentabilidad, ya que “no hay una baja grande en el precio de entrega” de los provee­dores.

La cuestión no pasa únicamen­te por la venta al público, también las medidas adoptadas desde el Gobierno nacional con las retenciones llevaron a un estado de situación de extrema tensión con los sectores productivos, que se vieron vulnerados en el negocio bajo el pretexto de bajar el precio para el consumidor final.

Por ahora no hay una salida en el corto plazo, con medidas directas para el sector y que impliquen una mejora tanto para los carniceros como para los pro­ductores. En ese sentido, el campo analiza otro paro para mediados de agosto, con el fin de expresar el des­contento con la nula atención oficial a los reclamos. 

El país de la carne y los alimentos, con problemas coyunturales que pueden transformarse en inconve­nientes de fondo

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