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Una caída libre

El empleo asalariado formal en hoteles y restaurantes inició un fuerte descenso en mar­zo de 2020 y muestra un mínimo en mayo de 2021.

Los efectos de la crisis y de la pandemia se siguen sumando, y ayer se dieron a conocer cifras que indican el perjuicio para uno de los sectores más expuestos al cierre: el gastronómico. 
Los restaurantes y hoteles de todo el país perdieron 90 mil empleos formales durante los últimos dos años, ya que se trata de uno de los sectores más golpeados por la pandemia.
De acuerdo con un informe elaborado por el Insti­tuto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), respecto de 2020 la pérdida de empleos registrados es -este año- de 32 mil puestos, y respecto a 2019, de 58 mil puestos; la Ciudad de Buenos Aires es la jurisdicción más perjudicada por la situación.
En 2020 la pandemia tuvo un fuerte impacto negativo en la ac­tividad económica de esta activi­dad, situación que continúa hasta ahora: durante el año pasado, el PBI del sector cayó un 49,2% y el nivel de actividad de mayo de 2021 fue un 57% inferior al de igual mes de 2019, indica el re­porte. 
El empleo asalariado formal en hoteles y restaurantes inició un fuerte descenso en marzo de 2020 y muestra un míni­mo en mayo de 2021, que es el último dato disponible: en el cuarto trimestre de 2020 el empleo fue de 216.560 puestos -47.797 menos que en el mismo trimestre de 2019 (caída interanual del 18,1%)-. 
Del último dato de mayo de 2021 (201.725 puestos) se aprecia que es inferior en 32.375 puestos al mismo mes de 2020 (caída interanual del 13,8%). 
Si se compara con mayo de 2019, la pérdida de pues­tos de trabajos es de 58.022 (-22,3%), detalló el Iaraf.
La actividad se concentra en la región pampeana (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y la Pam­pa), provincias que tienen el 58,6% de la población y el 43,7% del empleo formal privado. 
En este caso, se destaca la Ciudad de Buenos Aires, quintuplicando el promedio nacional (24 versus 5); le siguen la Patagonia (8), Cuyo (4) y Pampeana (4) y en el extremo inferior se encuentran el Noroeste (NOA, 3) y el Noreste (NEA, 2).
Con respecto a la estructura productiva formal pri­vada, a nivel país hoteles y restaurantes participan con el 3,7% del total del empleo formal (al cuarto trimestre de 2020). 
Y al considerar por regiones, esta actividad tiene una mayor participación en la Patagonia (5,2%), Caba (4,9%) y Cuyo (3,9%); con menor participación se en­cuentran la región Pampeana (3,3%), el NOA (3,3%) y el NEA (3,2%), puntualiza.
A la vez, la entidad señaló que otra caracterización importante es la descomposición por rubros: se aprecia que comparativamente los servicios de alojamiento son más importantes en la Patago­nia (41,6%), NEA (40,0%) y Cuyo (36,0%). 
Por el contrario, los servicios de expendio de comidas y bebidas son más importantes en la región Pampeana (82,5%), Caba (82,3%) y NOA (68,8%).
En cuanto a la dinámica por re­gión, comparando la variación interanual en el cuar­to trimestre de 2020, respecto al cuarto trimestre de 2019, el informe revela que la cantidad de asalariados registrados en este sector tuvieron una caída superior al promedio en la Caba (-19,9%) y NOA (-18,9%). Me­nores caídas se observaron en Cuyo, Patagonia, Pam­peana y el NEA.
La lista de rubros en crisis es extensa, y éste importa por su relevancia en la cantidad de masa laboral que contiene.
Y esa salida de la formalidad implica un retroceso significativo para un sector que construyó su fortaleza a lo largo de los años, y hoy, en año y medio de pande­mia, implica un volver a empezar, y eso llevará algunos años.

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