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SENTENCIA DEL TRIBUNAL ORAL FEDERAL 

Una pareja reincidente recibió una nueva condena por narcos

Ambos ya habían sido sentenciados a penas de 15 y 4 años de detención por comercializar drogas. Pese a ello, seguían en el negocio ilícito.

Una pareja reincidente en el delito de narcotráfico vol­vió a ser condenada. Ambas personas deberían sumar a sus condenas cuatro años más, que aceptaron cumplir cuando acordaron que se realice un juicio abreviado. Antes, la mujer, de 49 años, había sido condenada a 15 años de prisión por haber sido sindicada como la líder de una organización crimi­nal de narcotráfico, de la que participaban también sus hijos, su pareja actual y a la vez ex marido, con quien compartía un inmueble.

Y es en aquel expediente en el que consta la denuncia de una “cliente”, quien ase­guró que la imputada había continuado con la comer­cialización de drogas en su casa de la calle Irala al 2500 del barrio Sargento Cabral, aun cuando estaba en de­tención domiciliaria. 

La imputada es conocida como “Pico” F. y debido a su reincidencia en el negocio del narcomenudeo, la Jus­ticia Federal decidió trasla­darla desde Corrientes a la Unidad Penitenciaria Fede­ral de General Pico, La Pam­pa, desde donde participó de un juicio abreviado en su contra, vía remota.

El proceso judicial se origina en una denuncia que realizó una mujer, D.T., quien en 2016 había denun­ciado que “Pico” comercia­lizaba drogas pese a estar encausada. Pero esto no tuvo efecto sino hasta el 21 de abril del año 2017. Ese día, a las 21.45 la casa fue allanada y la Prefectura Naval Argen­tina halló cocaína y mari­huana en el lugar. Lo llama­tivo es que el día 18 de ese mismo mes, la mujer había sido condenada a 15 años de cárcel.

Debido a que aquel primer proceso había sido finiqui­tado, la denuncia de la exis­tencia de un nuevo kiosco fue considerado un hecho nuevo y fue investigado. Lo que se pudo comprobar es que, efectivamente, “Pico” había montado un kiosco en su casa, donde ejercía como comerciante al tiempo que estaba en cautiverio, pero, al mismo tiempo expendía cocaína y marihuana.

En esta maniobra cola­boraba su esposo, Gustavo R., de quien está separada de hecho. Con este hombre, de profesión electromecáni­co, había además -según se desprende de la causa- una sociedad para el acopio y distribución de drogas.

El día de abril que alla­naron la vivienda donde funcionaba el kiosco y el taller electromecánico, los prefecturianos hallaron 70 envoltorios pequeños de cocaína, cigarrillos de ma­rihuana y un trozo de ma­rihuana prensada que pesó 225 gramos.

Tanto “Pico” como Gusta­vo reconocieron que habían delinquido. Debido a que ambos están privados de la libertad por otras causas federales en las que fue­ron condenados, debieron participar del proceso por medio de una videoconfe­rencia.

Los jueces los condenaron a cuatro años de detención cada uno. Ahora queda re­solver si esta pena se suma a las anteriores. Ella había sido condenada a 15 años de prisión en 2017 y, en esa misma causa, Gustavo, de 71 años, fue sentenciado a cua­tro años, pero los cumple en su casa porque la ley le otor­ga ese beneficio debido a su edad.s

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